
Aunque este tipo de implantes ya tiene diez años, acaba de llegar a la Argentina renovado y con mejoras. Este anticonceptivo de larga duración se coloca debajo de la piel del antebrazo y libera progresivamente la hormona etonogestrel inhibiendo la ovulación durante tres años.
Además de que no hace falta acordarse de tomarlo todos los días y de que su efectividad alcanza el 99%, puede ser utilizado durante la lactancia porque es libre de estrógenos.
¿Qué es?
Es un palito flexible del tamaño de un fósforo que libera progresivamente la hormona etonogestrel (un tipo de progestágeno) en el torrente sanguíneo y actúa de la misma forma que las pastillas anticonceptivas: inhibe la ovulación. Además, debilita el moco del cuello del útero dificultando el paso de los espermatozoides que tratan de alcanzar el óvulo.
¿Dónde se consigue?
Como se trata de un implante que debe colocar un profesional, no se consigue en farmacias sino que hay que pedírselo al ginecólogo que será quien se encargue de adquirirlo y colocarlo. La cobertura de este anticonceptivo por los sistemas de salud varía en cada país y es un dato que hay que averiguar, en la Argentina, por ejemplo, aún no está cubierto. Más allá de que el costo del implante puede ser alto, hay que tener en cuenta que se están pagando 3 años de anticoncepción.
¿Cómo se coloca?
Este “palito” debe insertarse debajo de la piel –en la cara interna del antebrazo que no se utilice para escribir- a través de una mini-cirugía con anestesia local que realiza el médico entre los días 1 al 5 del ciclo (el día 1 es el primer día de la menstruación), y en el caso de que se esté tomando anticonceptivos orales combinados, se coloca al día siguiente de tomar el último comprimido activo.
Si se quiere utilizar luego del parto, debe colocarse entre 21 y 28 días después del nacimiento.
Pueden utilizarlo las mujeres desde los 18 hasta los 40 años de edad.
¿Qué tan eficaz es?
Como todos los métodos hormonales, su efectividad es alta y alcanza el 99%.
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