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Alfajores "voladores" para endulzar las tardes
por Lic. Gabriela Lima
por Dr. Edgardo Rolla

Hace poco una paciente me consultó, muy angustiada, porque estaba "segura" que tenía endometriosis y eso le hizo pensar que no podría embarazar.
Claro, en la sucursal bancaria en la que trabaja, yo ya le había diagnosticado la enfermedad mediante laparoscopía a tres compañeras de ella en los últimos cinco años.
Veamos las cosas: casualidades hay siempre. Mi apellido no es común y en una oportunidad coincidimos tres Rolla, dos de ellos de nombre Jorge, como mi hermano. Se dio una casualidad.
La endometriosis afecta a dos de cada diez mujeres en edad reproductiva. Pero a muchas de ellas no les produce alteraciones importantes de la salud. El síntoma más frecuente es el dolor menstrual intenso, pero no todas las mujeres que tienen dolor menstrual padecen endometriosis. El otro síntoma que preocupa a muchas, es la dificultad para lograr un embarazo. Eso depende, entre otras cosas, de la edad de la mujer y la severidad de la enfermedad.
La endometriosis es una enfermedad de base genética (poligenica, como por ejemplo el asma bronquial) que requiere tener esa condición para que, actuando un estímulo del medio ambiente (la contaminación de las grandes ciudades, pcbs y dioxinas), se desencadene. Tiene presentación familiar (debido a que es necesario que exista la alteración génica).
El tejido endometral – que recubre por dentro al útero y se desprende todos los meses durante la menstruación – ingresa al interior de la cavidad abdominal por las trompas de falopio. En ese lugar, anormal, crece por estímulo de las hormonas ováricas mes a mes (igual que lo hace el endometrio normal, en el útero). Forma lesiones de aspecto similar a pequeñas ampollas, rojas al comienzo y azules cuando la enfermedad ya esta establecida, que avanzan sobre el tejido normal. Según el tamaño, se rompen y segregan una substancia amarronada que hace las veces de cemento de contacto y adhiere órganos de la pelvis entre si. Cuando se ubican sobre los ovarios, luego de un tiempo los penetran y generan quistes que se denominan achocolatados (por el contenido de aspecto similar al chocolate liquido) médicamente denominados endometriomas. Si estos se rompen, también generan adherencias, en este caso del ovario afectado, a los tejidos vecinos. En casos severos, avanza entre la pared posterior de la cavidad vaginal y el recto configurando nódulos que son de difícil tratamiento.
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