Consejos sobre lactancia materna: dudas, complicaciones, secretos y tips de otras madres que están amamantando.
Alfajores "voladores" para endulzar las tardes
por Lic. Gabriela Lima
por Lic. Gabriel Federico

Cuando se trabaja con música durante el embarazo, es importante tener en cuenta que la audición fetal es el sentido que más se puede estimular, ya que es el que permite que el bebé se conecte con lo que sucede en el exterior de su madre.
El aparato auditivo del bebé se desarrolla muy temprano en la vida intrauterina. Se puede decir que el órgano del oído esta desarrollado entre el segundo y el tercer mes, o sea entre la octava y la decimosegunda semana desde su concepción. Pero que el bebé tenga el aparato auditivo ya desarrollado, no quiere decir necesariamente que oiga. Para que la función de oír se cumpla, deben darse ciertos requisitos, entre ellos, que su cerebro pueda procesar la información que le llega por la vía auditiva. Y a la semana doce, esto aun no sucede. Hace varios años realicé un trabajo de investigación junto con el Dr. en Obstetricia Oscar Guetmonovitch, donde observamos el comportamiento de varios bebés estimulados con música, dentro del vientre materno. El trabajo fue presentado en el X Congreso Mundial de Musicoterapia, en Oxford, Inglaterra en el año 2002, bajo el título “Respuestas fetales a la estimulación musical”. En esa investigación descubrimos que antes de la semana dieciséis no se obtienen respuestas demostrables a la estimulación musical. Es recién después de los cuatro meses cumplidos cuando el bebé por nacer comienza a captar los sonidos, primero los del interior y luego del exterior de su madre. Las células nerviosas conducen la información que llegan como vibración al aparato auditivo y la transportan al cerebro. Pero esos primeros sonidos que el bebé recibe en el útero, no los puede discriminar. Los percibe como si formaran parte de él. Para que el bebé reconozca entre un sonido y otro, estos deberán repetirse varias veces.
El bebé dentro del útero recibe a través del sonido la información más rica y variada. El cuerpo de la futura mamá no es para nada silencioso. En el amnios, la cara interna del útero, hay una atmósfera sonora encendida las veinticuatro horas. Allí se encuentran los sonidos de la actividad cardiovascular de la futura mamá, la circulación de la sangre a través de la placenta, el ruido del aparato respiratorio, el ruido del aparato digestivo, el sistema circulatorio… incluso hay sonidos exteriores, que llegan más atenuados por el liquido amniótico en las frecuencias agudas, y la voz de la mamá, con todas las vibraciones de su aparato fonatorio.
Todos estos sonidos están en funcionamiento todo el día y se encuentran en un rango que va desde los 30 a los 96 decibeles. Lo que nos dice que el útero es un lugar relativamente poco silencioso. Para un bebé, el sonido es equivalente a lo que nosotros podríamos experimentar en un ámbito entre 50 y 60 decibeles, algo así como el ruido ambiente de un bar.
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