Mi beba nació en mayo, en la Trinidad Palermo. Mi obstetra trabaja con Silvia Amado y su compañera Claudia. Las dos tuvieron un pésimo trato para conmigo, tanto en la entrevista previa (durante la cual Claudia lo único que hizo fue tratar de venderme los cursos que no cubre la obra social) como durante el resto del tiempo, incluso cuando me interné.
Amado, sin conocerme, me psicopateó por teléfono diciéndome que yo tenía problemas, todo porque mi obstetra me había dicho que les pidiera otra consulta porque no llegaba a hacer los cursos; ella me dijo que no tenía tiempo, que era imposible, casi ofendida conmigo.
Cuando me interné, estaba Claudia, ella me fue a buscar a la recepción en una silla de ruedas y ¡me hacía abrir las puertas a mí! yo había roto bolsa, sabía que ella no me caía bien para nada (por su mal trato (sic) durante la entrevista) pero es cierto que en ese momento, una no tiene ganas de pelear. Además, sabiendo que me iban a hacer una cesárea, la mina me hizo un tacto. No entendí para qué, pero es lo que pasó, es algo mecánico para ellas; algo absolutamente rechazado por la OMS y cito "Hacer tactos vaginales como una rutina es una violación contra los derechos fundamentales para tener privacidad y autoprotección".
Lo único que sé es que si para el próximo, mi obstetra sigue trabajando con ese grupo de parteras, no lo voy a tener con ellos. Mi doctor es un genio, pero ellas de terror. Cero contención para las mamás que están a punto de parir.
