Hola a todas las participantes del foro.
Espero hayan podido leer los mjes que he respondido.
Ante todo las felicito por la red que han armado entre Uds. Nada mejor que la situación entre pares para sostenerse en etapas difíciles. Y es que volverse madres supone una transformación en vuestros psiquismos. Transformación de la cual se sabe poco.
Junto al nacimiento del bebé una madre entra en puerperio: etapa en la que las hormonas sufren grandes modificaciones. Además se modifica el cuerpo, que ya viene de un embarazo y lo más radical es el cambio en nuestros mundos.
Una mujer cede mucho espacio que antes estaba disponible para el trabajo, la pareja, el esparcimiento, el descanso y otras actividades personales, a favor de la díada que debe armar junto a su bebé. Toda mujer que se vuelve madre tiene que resignar mucho mundo, tiene que sufrir grandes cambios en su emocionalidad para poder entonar con la emocionalidad de su bebé. El código que nuestros hijos traen es corporal, no verbal y nosotras somos quienes decodificamos sus necesidades básicas para poder satisfacerlas. Esta entrada en sintonía, este primer acto de seducción requiere que toda nuestra atención se encuentre depositada en los bebés, quienes nacen indefensos.
Todo este cambio repentino, sumado a los mandatos sociales que indican cómo debe estar una mamá (espléndida) hacen que nos sintamos casi locas. En mi experiencia, vienen manifestando cosas totalmente lógicas, hay duelos por hacer y grandes transformaciones por encarar. Hay sueño, agotamiento físico y emocional y unas ganas enormes de volver a ser las de antes. Es natural que pase.
Sigan sosteniéndose entre Uds, que lo hacen muy bien y un gran cariño a todas.
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