Compré este libro porque necesitaba nuevas ideas ya que se me había agotado la creatividad y la imaginación cuando jugaba con mi hija de 12 meses. A mí me resulto muy práctico y atractivo. Si estás en mi situación te recomiendo leerlo.
Diana
Jugar con un niño constituye una vivencia enriquecedora tanto para el pequeño como para el adulto, de la que no tiene sentido privarse alegando falta de tiempo. Mediante los juegos y canciones recogidos en este libro, maestros, padres o cualquier otra persona con niños a su cargo pueden convertir los momentos libres en una experiencia de aprendizaje divertida.