
Habitualmente, el bebé recién nacido llora más a partir del segundo o tercer día de vida, puesto que en los comienzos está más somnoliento y menos hambriento.
Pero no siempre llorará por hambre. Durante nueve meses, el bebé estuvo contenido dentro del vientre materno donde la temperatura, el alimento, los sonidos y el movimiento recibidos le proporcionaban el medio ideal. Ahora está en el mundo exterior y tiene que aprender a acostumbrarse a este nuevo lugar.
No hay que tener miedo de “malcriarlo” al responder de inmediato a su llanto; de esta manera se crea un vínculo basado en la comprensión: el bebé necesita sentir el calor y el olor de mamá.
A veces, el bebé llora porque tiene hambre, o porque su pañal está sucio y necesita ser cambiado; podría llorar porque tiene sueño, calor, frío, quiere que le hablen o jueguen, o está muy estimulado.
Si el bebé sigue llorando, conviene verificar que no haya nada que lo está molestando, por ejemplo, alguna etiqueta de la ropa que lleva puesta, un cierre, una picadura de insecto, una erupción en la piel, etc.
Cuando el llanto persiste, los padres comienzan a sospechar que llora porque podría tener algún dolor, por lo tanto, es conveniente llamar al pediatra y comentarle la situación.
Si bien existen diferentes teorías acerca del llanto del bebé, no se sabe exactamente por qué llora más al atardecer.
Quizás puede estar relacionado con el hecho de que su madre está un poco más cansada a esa hora, y esto a veces repercute en la producción de leche, ya que puede disminuir un poco.
Se recomienda que la madre tome pequeñas siestas durante el día y aproveche los momentos en que su bebé duerme para descansar. Cada familia podrá evaluar, en la medida de sus posibilidades, qué alternativas hay para que alguien ayude a la madre del niño, liberándola de aquellas tareas delegables y de este modo, darle la posibilidad de estar ocupándose sólo de su hijo.
Aquí, consejos para calmar el llanto del bebé:
Con la palma de la mano sobre el pecho del bebé, presionando suavemente, es posible calmar el llanto y tranquilizarlo. En casos de cólicos, gases o para que pueda hacer "provechito", presionando su pecho y espalda como muestra la foto, inclinarlo hacia adelante.
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