Para él, un trámite, para mi, la vida
por Edgardo Rolla
El punto de partida del ciclo menstrual es la salida del óvulo del ovario, un fenómeno que tiene lugar, habitualmente, catorce días después de ocurrida la menstruación. Se considera que la menstruación es una consecuencia de la ovulación, y este proceso solo se ve interrumpido si la mujer queda embarazada durante ese ciclo. La ausencia de ovulación se denomina anovulación y constituye una causa frecuente de esterilidad. En los casos severos, la mujer deja de menstruar (amenorrea). Cuando la anovulación es leve, las menstruaciones pueden incluso ser regulares, por lo que la presencia de sangrado vaginal no asegura que haya ovulación. La ausencia de ovulación puede obedecer a la falta de estímulo por parte del hipotálamo o de la hipófisis sobre el ovario; o a una falla en este órgano, que le impide responder a las hormonas. La falta de estímulo del ovario por parte del hipotálamo o de la hipófisis puede ser producida por diversos factores tales como:
El estrés
La falta de ovulación por estrés es muy común cuando el sistema reproductivo todavía se encuentra inmaduro, tal como ocurre en la adolescencia. Por eso, en esta etapa de la vida es tan frecuente que las menstruaciones se alteren ante situaciones como exámenes, problemas afectivos o viajes.
El ejercicio físico extremo
La actividad física excesiva provoca amenorrea porque no permite que se forme el porcentaje mínimo de tejido graso en el cuerpo, necesario para que se produzca la ovulación. Si al trabajo físico excesivo que desarrollan las deportistas o las bailarinas, por ejemplo, se le suma el estrés que generan estas actividades cuando son realizadas en forma profesional, es muy probable que presenten alteraciones en sus ciclos menstruales.
Los trastornos alimentarios
En la desnutrición severa, provocada por falta de nutrientes o por trastornos alimenticios como en la anorexia nerviosa, la anovulación y luego la amenorrea ocurren porque el porcentaje de grasa corporal desciende por debajo de los niveles mínimos indispensables para el mantenimiento de los ciclos ovulatorios normales. En la bulimia, por el contrario, la mujer conserva los ciclos menstruales porque, pese a la perturbación alimentaria, mantiene un peso considerado dentro de lo normal. En la obesidad, la función ovárica suele estar preservada, inclusive en mujeres con gran sobrepeso.
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