¿Qué es el puerperio?
por Alejandra Libenson

Un creciente número de mujeres cuestiona en la actualidad ciertos procedimientos durante la asistencia del parto y del nacimiento, e invocan el derecho a negarse a muchas de las prácticas de atención, por considerarlas que atentan contra la naturalidad del proceso del parto.
¿A qué se refieren exactamente cuando piden un parto natural?
Entre las coincidencias de las respuestas, se destaca el deseo de tener un parto vaginal, evitar la episiotomía, el goteo, la anestesia peridural y parir en una posición libremente elegida con rechazo a ser acostadas boca arriba con sus piernas sujetas a un estribo.
Son distintas las razones por las cuales una mujer accede al conocimiento de esas prácticas. Ya sea por relatos de otras mujeres que manifiestan su disconformidad con las prácticas establecidas o por haber atravesado ellas mismas una experiencia desagradable. Esto lleva a que se genere un sentimiento de rechazo a la hostilidad que perciben hacia estos procedimientos y a las instituciones médicas.
Este desagrado surge debido a estas prácticas o a historias que hacen referencia a resultados no deseados y que son sospechados de causa infundada (por ejemplo, el elevado número de operaciones cesáreas sin razones convincentes).
La falta de movilidad durante el parto, al estar imposibilitadas por las tubuladuras del goteo con oxitocina —hormona naturalmente producida en el organismo de la mujer por la glándula hipófisis, que se administra en forma sintética para intensificar las contracciones del útero— y los monitores permanentes de la frecuencia cardíaca del niño por nacer, más la anestesia peridural, las afecta profundamente a la hora de repensar una experiencia previa o al tener que decidir por la atención de una próxima.
Sin duda, también existe una enorme mayoría de mujeres que necesita exactamente lo contrario, y se sienten aliviadas cuando son conducidas a través de la experiencia del parto, precisamente con el goteo y la peridural, y no tienen la necesidad de su cuestionamiento, depositando enteramente en el médico las decisiones que se toman para controlar su evolución.
Diferencias entre el parto humanizado y el parto medicalizado
Ambas opciones asistenciales —que llamaremos “parto medicalizado” y “parto y nacimiento humanizados”— reflejan esencialmente una diferencia de actitudes, comportamientos y pensamientos que mucho tienen que ver con la historia personal, familiar, social y cultural.
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