
¿Cuándo decimos que nuestro hijo "se adaptó bien al jardín"?
No existe una receta mágica, ni un manual de instrucciones para explicarlo.
Sí podemos compartir algunas pautas para que junto con tu vivencia particular, las puedas ir pensando y evaluando.
Cada niño o niña es único/única y diferente, posee una historia y una familia con sus particularidades.
La adaptación es una situación activa llena de emociones, miedos, ansiedad, dudas, deseos que se dan simultáneamente.
"QUIERO, pero NO QUIERO quedarme",(aunque a veces no puedan expresarlo con palabras).
Por un lado está el deseo de conocer o reencontrarse con amigos, por el otro, el temor a separarse de mamá, o papá o la abuela o el abuelo o alguna persona de su confianza que los trae.
También surge la necesidad de que quien los trae al jardín, de permanecer cerca por momentos, para "asegurarse" que todo y todos, están bajo su "control".
Sugiero a los acompañantes en este proceso de adaptación "estar en disponibilidad" en estos primeros días de la vida escolar, para que dicha adaptación se produzca de la mejor manera posible
Esto implica:
Lo importante es: Acompañarlos
Seguir las pautas de la maestra y del jardín, hasta que sea el momento de poder despedirse de la mejor manera posible. Sin angustias, sin llantos prolongados y, si es posible, aunque a veces cuesta al principio, con una sonrisa. Y atención: de los dos.
"La adaptación nos involucra a todos, docentes, niños, familia e institución. Cada chico es único y diferente del resto".
Otras pautas a considerar:
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