
Afortunadamente, la mayoría de los casos de bronquiolitis son leves y no requieren tratamiento especial. Los antibióticos no son útiles para tratar la bronquiolitis, porque es una infección viral. En algunos casos, se administran medicamentos parecidos a los que se usan en el asma (beta adrenergicos) para ayudar a abrir las vías aéreas del niño. Los corticoides orales o endovenosos no han demostrado ser efectivos y pueden ser peligrosos.
Los lactantes con problemas para respirar siempre deben ser evaluados por un médico. Los lactantes más enfermos pueden requerir internación para ser controlados de cerca y recibir líquidos y oxígeno húmedo.
Rara vez, en los casos muy graves, se coloca a bebés en respiradores para ayudarlos a respirar hasta que comienzan a mejorar.
A la mayoría les alcanza con ser tratados en su hogar. El mejor tratamiento para la mayoría es tiempo para recuperarse y líquidos orales.
Sin embargo, quizá resulte complicado asegurarse de que un niño reciba suficiente líquido, porque los lactantes con bronquiolitis pueden no tener ganas de beber. Por lo tanto, se deben ofrecer líquidos al niño en pequeñas cantidades con mayor frecuencia que la habitual.
A fin de facilitar la respiración, muchos padres utilizan un vaporizador, o nebulizaciones, o baños de vapor. Durante los meses de invierno el aire de la habitación del niño puede secarse por la calefacción; secando a su vez las vías aéreas y hacer que la mucosidad sea más viscosa. Evite los vaporizadores directos con agua caliente ya que pueden provocar quemaduras.
En ocasiones, inclinar levemente el colchón del niño puede ayudar a reducir el esfuerzo por respirar. El uso de una perita o de un aspirador manual y gotas nasales de solución salina pueden ayudar a mantener libre la nariz del bebé. Esto puede ser útil antes de alimentarlo y de dormir, siempre que el bebé lo tolere. Administre paracetamol o ibuprofeno (después de los 6 meses) si hubiera fiebre de mas de 38 C para bajar la fiebre y hacer que el niño esté más cómodo.
Debe llamar al doctor si su hijo:
No le dé ninguna otra medicina de venta al público sin antes consultar con su médico. No lo frote con ungüentos, ya que empeoran los síntomas.
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