El final de los 3 años es una fiesta de aprendizajes: pueden usar una tijera y –si los dejamos interactuar con ella- empiezan a familiarizarse con la computadora. En el jardín seguramente podrán sugerirte juegos y actividades para la computadora, pensadas para chicos de esta edad con los que tu hijo se entusiasmará. En ese sentido, empezá desde ahora a favorecer pero también a controlar el tiempo de exposición a la pantalla.
Tu hijo aprende los colores y podés ayudarlo en esta adquisición pidiéndole pequeños “mandaditos” que va a disfrutar mucho: “poné el mantel azul”, “buscá tu remera roja”, etc. También pueden jugar a ver cuántos objetos de un mismo color puede encontrar en la casa, o a ordenar los juguetes por color. De paso, va acostumbrándose a ordenarlos, y es importante saber que a esta edad valoran mucho un canasto o un placard donde poder guardar sus juguetes.
A la hora de dibujar, avanza cada día, aunque no siempre entiendas lo que dibujó: es suficiente con preguntar y tu hijo va a completar su dibujo con el relato. Nunca lo corrijas.
En el jardín va a trabajar sobre su familia y las actividades de cada uno de sus miembros, sobre su casa y sus ambientes, sobre su cuerpo y su vestimenta según la temperatura, sobre sus juguetes y sobre los animales domésticos.
También aprende a contar –por lo general, hasta cinco- y en casa podés ayudarlo pidiéndole que te alcance cuatro galletitas de chocolate y una de vainilla o usando cualquier elemento de lo cotidiano. Tu hijo te mostrará con qué números puede manejarse. Estimulalo jugando, nunca lo presiones.
A nivel motriz, tu hijo está en plena afirmación del equilibrio, y va logrando saltar en un pie. Corre y salta de manera cada vez más coordinada y segura y se hace experto conductor de triciclos.
Buscá un rinconcito de la casa para guardar las producciones que traiga del jardín; con el paso de los años se transforman en piezas muy valiosas para el recuerdo.
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