Convertí tu casa en un bar y armá una barra de licuados
por Lic. Gabriela Lima
No es posible controlar con exactitud a qué hora se duerme o se despierta tu hijo y en muchas casas sucede que su “reloj interno” suena más temprano los fines de semana. ¿Por qué si en la semana se despierta a las 8 los sábados y domingos lo hace a las 6? ¡Esto puede ser porque sabe que papá y mamá no trabajan y pretende disfrutarlos desde temprano!
En el caso de que todos en la familia sean madrugadores, no habrá problemas, pero si los papás quieren dormir hasta más tarde el fin de semana, habrá que ajustar algunas rutinas.
Por ejemplo, si todavía no dejó de dormir siesta y éstas duran más de media hora por la tarde, hay que tener en cuenta que esto lo llevará a despertarse más temprano por la mañana. Reducirlas a media hora le permitirá hacer una pausa en la mitad del día sin que se vea afectado el horario de levantarse.
Y si a pesar de que no duerme siesta tu hijo resulta ser un madrugador, la consigna puede ser que se quede en su cuarto haciendo juegos tranquilos, porque a esta edad, ya es posible explicarles que los papás no tienen ganas de levantarse a jugar a las 6 de la mañana y que él puede esperar a que se despierten.
Dejar a mano libros que no vea desde hace un tiempo, papel y lápices para dibujar y algún juguete recién bajado de lo más alto del armario lo mantendrá entretenido. Por supuesto, debe tener permiso para ir al baño e incluso la indicación de lavarse los dientes.
En la cocina puede quedar algún juguito y algo para comer que no necesite ser calentado y que no sea peligroso para que lo ayude a esperar a que los grandes estén dispuestos a comenzar el día. Y en la puerta de tu cuarto podés poner un cartelito con un dibujo que le recuerde que no puede despertarlos.
Un niño de 4 años necesita unas 11 o 12 horas de sueño cada noche. Sin embargo, a esta edad todavía puede resultar difícil mandarlos a la cama y/o todavía algunos niños pueden tratar de pasarse a la cama de los padres en mitad de la noche.
Si se pasa a la cama de los padres es importante acompañarlo de vuelta a su cuarto afectuosamente y explicarle que el cuarto de los papás es sólo para los adultos. Ser firmes y sostener este límite es fundamental para que el niño deje de intentarlo.
Los escándalos a la hora de ir a dormir y la resistencia a quedarse solos en su cuarto puede incrementarse si no tuvo oportunidad de compartir actividades con sus padres durante el día. Cuando los padres tenemos días “de agenda completa” y no encontramos un ratito para compartir con los chicos, los reclamos aparecen a la noche.
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