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¿Cómo es el tratamiento psicológico de un niño?

 
¿Cómo es el tratamiento psicológico de un niño?
¿Qué sucede dentro del consultorio de un psicólogo infantil? ¿Cómo se lleva adelante el tratamiento? ¿De qué manera se ayuda a los niños a superar distintas situaciones? ¿Cómo pueden colaborar los padres?

Miedos, problemas de conducta, falta de atención en la escuela, dificultad para aceptar límites, tristeza, dificultad para controlar esfínteres, agresión, aislamiento, timidez, etc. son algunos de los síntomas que puede presentar un niño ante distintos problemas y que pueden aliviarse a través de un tratamiento psicológico.

La consulta psicológica de un niño es distinta a la de la de un adulto. En este caso, se lleva a cabo utilizando el juego y el dibujo como herramientas para elaborar conflictos. A su vez, se acompaña de un trabajo paralelo con los padres para poder pensar juntos qué le está pasando al niño y cómo ayudarlo.

 

¿Para qué sirven el juego y el dibujo en estos tratamientos?


El juego y el dibujo son los instrumentos principales de los terapeutas de niños. Y esto se debe a que los chicos no suelen expresar su mundo interno principalmente con palabras, como los adultos, sino que lo hacen más que nada por medio de acciones, juegos y dibujos.

Al jugar, los chicos van elaborando y transformando experiencias y vivencias tanto internas como de la realidad exterior. Por medio del juego los chicos muestran sus conflictos, las cosas que les angustian, y también repiten acciones tanto placenteras como traumáticas, lo que les permite ir elaborando sus conflictos.

Es por medio del juego que viven verdaderas experiencias, muy importantes para su desarrollo psíquico. También pueden recrear activamente lo que sufrieron en forma pasiva. Es decir que al jugar despliegan su mundo interno, lo que sinten y lo que vivieron.

Por ejemplo:

  • Luego de haber presenciado una discusión entre sus padres, un niño puede manifestarla jugando a que los títeres se golpean violentamente.
  • Si una niña juega a que un pajarito vino y se robó las fichas del otro, puede ser un síntoma, una expresión, de que roba útiles en la escuela.
  • Tras haberse sometido a varias intervenciones quirúrgicas luego de un accidente, un niño puede jugar a que su caballito se lastimó y hay que operarlo.
  • Un dibujo en el que el niño se hace pequeño y aislado de otros niños que juegan a la pelota puede demostrar la soledad que siente él.
  • Un problema de enuresis (hacerse pis encima) puede ser manifestado por un niño a través de un juego en el que se vacían, uno tras otro, pomos de plasticola y/o témpera.


Por supuesto que estas interpretaciones se logran luego de varias consultas, en un ámbito de terapia. No es posible aseverar teniendo como única herramienta un dibujo o juego, que el niño sufre de tal o cual cosa.

 

Las intervenciones del psicólogo infantil

 

El consultorio de un psicólogo infantil es muy distinto al consultorio de adultos ya que está poblado de juegos de mesa, autos, muñecos, hojas, plastilina, tempera, etc., todas herramientas que le permiten al profesional crear las condiciones para que el juego del niño se vaya desplegando.

Al comenzar, el profesional le explica al niño de qué trabaja y que él está para ayudarlo con lo que le pasa. A lo largo del tratamiento el psicólogo/a usará sus palabras, su cuerpo, sus acciones y sobre todo se pondrá a jugar e intervendrá terapéuticamente desde ese lugar: por ejemplo, desde la voz de un personaje, desde sus acciones manejando los muñequitos, creando situaciones de juego, posibilitando el juego cuando no lo hay, escuchando lo que el niño cuenta, limitando u acompañando en silencio cuando sea necesario.

 

La importancia de los padres en este proceso


Las entrevistas a los padres son, por un lado, para conocer datos de la vida del niño y su familia, pero no es solo eso, se trabaja sobre las cosas que les angustian sobre su hijo, olvidos, historias que se repiten, temores, contradicciones, fantasías, expectativas, deseos, etc.

Hay casos en los que los padres llegan enojados con su hijo creyendo que el niño está actuando de una u otra manera “a propósito”, otros en los que se muestran molestos porque su hijo no cumple con sus expectativas, y otros casos creyendo que su hijo está bien y solo tienen que venir porque lo mandan desde la escuela. También puede pasar que lleguen muy angustiados y esa angustia les dificulte ayudar a su hijo; a veces llegan desbordados sin saber ya qué hacer y sintiendo que probaron todo, o con miedo sobre el futuro de su niño y otras, preguntándose qué pueden hacer para sacar a su hijo adelante.

En todos los casos el trabajo del psicólogo/a consta de escuchar, contener, abrir preguntas, ir diferenciando algunas cosas y conectando otras y creando un clima de confianza y calidez en el que sea posible trabajar juntos, sin juzgar y sin criticar.

Cada psicólogo cuenta con una formación profesional y una particular forma de ser, estilo personal, forma de trabajar, etc.. Al recibir a un niño, que también tiene su propia forma de ser, se establecerá entre los dos un encuentro especial. Por medio del juego ambos irán transitando un camino que, de la mano del trabajo que irán haciendo los padres, llevará, luego de un tiempo de trabajo terapéutico, a la mejoría del niño.


Asesoró: Lic. María Paula Gerardi, psicóloga infantil


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