Para él, un trámite, para mi, la vida
por Edgardo Rolla
Quedar embarazada
Vero no queda embarazada. Su marido viaja a San Luis todo el tiempo por su trabajo y a veces, no aciertan el día justo. En realidad, el stress del trabajo de ambos, las largas horas laborales y los muchos temas para discutir que tiene esta joven pareja que aún no sabe si seguirá viviendo en Buenos Aires o en San Luis, ocupa mucho del poco tiempo que comparten. ¿La frecuencia sexual? Baja, por supuesto.
Es así que Vero le consulta a su ginecóloga acerca de como saber cuales son sus días fértiles a fin de afinar la puntería procurando no faltar a la cita sexual en esas oportunidades. Ella le sugiere constatar mediante la temperatura basal, a lo largo de tres meses, el momento de la ovulación.
Vero, loca por los chiches con tecnología de punta, se compra un termómetro digital y programa en su computadora mediante el Exxel una planilla para el registro diario de la temperatura basal. Todas las mañanas, apenas se despierta, inclusive durante la menstruación (por cualquier cosa) se toma la temperatura rectal, retirando el termómetro cuando el beep le señala que el registro ha sido obtenido. Luego prende su lap top, abre el archivo Exxel y anota la temperatura del día. Automáticamente se genera un gráfico a cuatro colores.
Luego de tres meses, visita nuevamente a su doctora, quién no sale de su asombro por la tecnológica proligidad de su paciente. Así, le muestra, señalando el pico de menor temperatura que antecede al ascenso post-ovulatorio, el día de la ovulación en los tres registros que lleva a la consulta. Le sugiere tener relaciones sexuales coitales día por medio desde seis días antes de la ovulación y hasta tres días mas tarde. Claro, no todos los meses coincide con la estancia de su marido en Buenos Aires, Así que Vero decide volar a San Luis cuando su marido debe viajar justo para la fecha ovulatoria, y en el segundo mes de intento queda embarazada. ¡Todo un ejemplo de amor interprovincial!!
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