- Poder escuchar las demandas y requerimientos del otro.
- Identificarse con el sentir de su cónyuge.
- Estar atento al lenguaje verbal y corporal en la comunicación.
- Romper los pactos de silencio con respecto al duelo.
- No postergar un dialogo por temor al conflicto.
- Incluir la tolerancia y las concesiones en la relación.
- Rescatar los roles perdidos o empobrecidos; recordando que ellos son los de : amigo, cómplice, amante, padre-madre, rol crítico, compañero de juegos, testigo, etc.
Si tratamos de poner en práctica éstas sugerencias, talvez logremos que las paralelas de la existencia individual en la pareja, puedan unirse para un beneficio compartido.
Carlos J. Bianchi
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