Aunque los niños a los 3 años se sientan “grandes”, impulsados en parte por el deseo de independencia que caracteriza a esta edad, siguen siendo los pequeñitos que piden que les lean el mismo cuento una y otra vez o que quieren ver por enésima vez el mismo DVD, porque encuentran un enorme placer al poder anticipar lo que vendrá y seguir una historia que ya conocen. Como padres, hay que permitirles hartarse de escuchar y de ver sus historias preferidas… ¡y seguir ofreciéndoles nuevas!
Cuando va llegando el final de los 3 años, comienzan a experimentar una “fiesta de aprendizajes”: pueden usar una tijera y –si se los deja interactuar con ella- empiezan a familiarizarse con la computadora. Mientras aprenden colores y a contar se puede jugar a ver cuántos objetos de un mismo color pueden encontrar en la casa, o a ordenar los juguetes por color.
A la hora de dibujar, avanzan cada día, aunque no siempre se entienda lo que dibujaron es suficiente con preguntar para que ellos completen su dibujo con el relato. Lo mejor es no corregirlos.
A nivel motriz, como los niños a esta edad están en plena afirmación del equilibrio, van logrando saltar en un pie, corren y saltan de manera cada vez más coordinada y segura y se hacen expertos conductores de triciclos.
Hay muchos juegos para acompañarlos en esta etapa:
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