¿Qué es el puerperio?
por Alejandra Libenson

La sensación de ayudar a nacer con el propio esfuerzo a su hijo, probablemente sea una de las experiencias de vida más plenas.
Pero sabemos que, desgraciadamente, no siempre todo resulta como ha sido planeado, y a veces el bebé no podrá nacer por su vía natural: el canal del parto.
La cesárea se ha incorporado como una técnica que en muchos casos logra solucionar las complicaciones del parto, y en definitiva colaborar con la salud del bebé. No hay que olvidar que el objetivo principal de este proceso es la salud de la madre y su bebé, y en forma secundaria la realización de un parto normal.
Pero la cesárea no está exenta de riesgos y consecuencias, por lo tanto no hay que embelesarse con la rapidez y comodidad de la misma.
En un servicio de obstetricia de calidad la incidencia de cesáreas debería alcanzar alrededor del 15 %. Se sabe que entre el 30 y 50 % de ellas serán decididas antes del trabajo de parto debido a múltiples factores que condicionan fuertemente el parto normal y que tornan más seguro el nacimiento por vía de la cesárea. A éstas se las llama cesáreas electivas siendo ejemplo de sus causas: tener dos o más cesáreas previas, que el bebé esté sentado o atravesado transversalmente, un útero con cirugía previa (fibromas, etc), una mamá operada de prolapso genital, deformación pelviana, etc.
En cambio, todas las cesáreas decididas durante el trabajo de parto se denominan "cesáreas intraparto" siendo las causas más comunes: sufrimiento fetal (asfixia fetal), falta de progresión del trabajo de parto (falta de dilatación), desproporción entre el tamaño de la cabeza fetal y la pelvis materna, hemorragias, entre otras.
Una situación bastante común es aquella donde la mamá comienza el trabajo de parto y luego de batallar durante varias horas, con una lenta dilatación, la evolución del parto se detiene o la cabecita del bebé se ubica de un modo inadecuado (el bebé estira el cuello en lugar de flexionarlo, o lateraliza la cabeza ) y no queda otra alternativa que la cesárea (salvo que la dilatación sea completa y la cabecita esté profundamente encajada en la pelvis donde tal vez podría ayudarse con un fórceps o una ventosa). Esto suele agotar a la mamá quien debe sufrir una operación luego de un gran desgaste físico; empañando la alegría del nacimiento del bebé con la frustración de no haber logrado el parto natural.
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