Dejando los pañales, los berrinches, dormir con los padres, los limites, el jardín de infantes, llega un hermanito
El vínculo con el recién nacido
por Alejandra Libenson

Para los niños, poseer una mascota tiene muchos beneficios psicológicos y sociales. Les permite experimentar el cuidar de "alguien" que de no ser atendido según sus necesidades, no podría subsistir.
En los niños mayores, ayuda a desarrollar el sentido de responsabilidad y respeto por otro ser. Además, les permite compartir vivencias agradables porque, en muchos casos, las mascotas son sus primeros amigos y aliados.
Pero, sin embargo, es importante que las mascotas, previo a ingresar a nuestro hogar, hagan una visita al veterinario que los controlará periódicamente evitando el contagio de algunas enfermedades que se transmiten de animales a seres humanos, las llamadas zoonosis.
Éstas enfermedades pueden ser adquiridas a través de insectos vectores, de alimentos y por contacto directo e indirecto de animales.
Hay situaciones donde es riesgoso tener animales, tal es el caso de niños con inmunodeficiencias (defensas realmente bajas) que están más propensos a todo tipo de enfermedades. También se desaconseja tener reptiles (víboras y afines) en casas dónde hay niños menores de 5 años por riesgo a la salmonelosis(bacteria).
Las zoonosis están causadas por virus, bacterias, parásitos y hongos; algunas son excepcionales como la peste o la rabia y otras son más frecuentes como la enfermedad por arañazo de gato.
La vía de transmisión es generalmente por contacto directo o por la vía fecal-oral; es decir, a través de tocar los alimentos contaminados o a través del contacto con las heces (caca) en las plazas y luego llevarse la mano a la boca. La curiosidad de los niños los expone a un mayor riesgo de contagio en comparación con los adolescentes y adultos.
Gatos
Cada vez son más los hogares que adoptan a esta mascota, gracias a dos cualidades que la caracterizan: independiente y limpia. Sin embargo, hay algunas cosas que se deben tener en cuenta:
Los gatos suelen ser reservorio de un parásito, el Toxoplasma Gondii. Este parásito no trae aparejado ninguna complicación, salvo si en la casa hay una mujer embarazada que puede adquirir esta enfermedad, la Toxoplasmosis y eventualmente transmitirla al feto.
Los gatos diseminan el parásito (toxoplasma gondii) en su materia fecal, así contaminan el suelo que le sirve de reservorio de infección por períodos muy prolongados.
Las personan pueden adquirir el parásito a través del contacto directo con la tierra o plantas, o al ingerir algún alimento contaminado (carne insuficientemente cocida, ya que la vaca puede ingerir pasto contaminado).
Para prevenir esta enfermedad se deben utilizar guantes si trabajamos en el jardín con plantas o limpiamos cajas de desechos de gatos. Las embarazadas deben evitar comer carne inadecuadamente cocida.
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