Un espacio para que las abuelas 2.0 compartan consejos sobre los nietos, la relación con sus hijas o nueras embarazadas y todas esas experiencias que quieran contarles a otras mujeres, madres y abuelas.
Acelga con salsa blanca
por Lic. Gabriela Lima
Hay colegios que no tienen servicio de comedor y otros que, aunque lo tienen, dan la opción de llevar la comida desde la casa para abaratar costos. Por una razón u otra, en muchas casas hay olor a milanesa a la mañana porque junto con el desayuno se prepara... ¡la vianda! Y para hablar de viandas hay que hablar primero de luncheras, que vienen en una enorme variedad de modelos.
Básicamente, las que se consiguen en el mercado se dividen en dos tipos: rígidas (tipo mini heladerita para la playa, con una manija como para llevar en la mano) o de tela (también conservadoras, con una manija larga como para llevar colgando). Las primeras resisten mejor el trato de los chicos –que a veces hasta las usan de banquitos improvisados- y son más duraderas, pero las segundas son más livianas y dejan las manos libres.
Teniendo en cuenta esto, se puede optar por las rígidas cuando los chicos viajen en auto al colegio y dejar las de tela para cuando necesiten tener las manos libres, por ejemplo, para sacar el boleto en el colectivo.
Según la política del colegio (hay algunos que guardan las luncheras en heladeras, o directamente el taper y otros que no ofrecen ningún tipo de refrigeración), habrá que incluir o no los sobrecitos refrigerantes que se congelan en el freezer para mantener la cadena de frío.
Hay algunos consejos prácticos para organizar las viandas optimizando los tiempos:
Si la comida para la vianda ya está lista a la noche, el taper puede quedar en la heladera y a la mañana, entre mate y mate, se puede armar la lunchera: tenedor, servilleta y uno o varios tapers con la comida. Una fruta, yogur o postrecito (cucharita si hace falta) y una botellita de agua. Para que el agua llegue fría al almuerzo, lo ideal es colocarla con anticipación en el freezer pero sólo con ¼ de su contenido, y completarla con más agua en la mañana antes de ponerla en la lunchera.
Por una cuestión de comodidad o practicidad -y en algunos casos por seguridad- se puede optar por no mandar cuchillos, vasos y /o platos, aunque el colegio no los provea. En este caso, basta con dejar la comida cortada dentro del taper, lista para consumir con la ayuda de un tenedor, y una botellita de agua de la que se pueda tomar sin necesidad de un vaso.
Hay que tener en cuenta que cuando la comida se calienta en la escuela, las cosas no suelen ser como en casa. En el microondas se colocan varios tapers con alimentos que requieren distintas potencias y tiempos, pero que por una cuestión de practicidad se calientan por igual: los fideos pueden quedar fríos o “crocantes” y las masas de tartas o empanadas tomar una consistencia espantosa. Para evitar que esto suceda, se pueden enviar cosas que no requieran de calor y otras que no resulten incomibles tras su paso por el microondas.
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