Los celos que los chicos sienten por sus hermanos son absolutamente normales y, si se les permite expresarlos, poco a poco van desapareciendo. Esta nota nos presenta algunas estrategias para tener en cuenta.
Los celos que los chicos sienten por sus hermanos son absolutamente normales y, si se les permite expresarlos, poco a poco van desapareciendo. Por eso, los adultos deben tomar las escenas de celos con calma y naturalidad.
Y a pesar de que por ser parte de la evolución normal de los niños, no hay mucho que los padres puedan hacer frente a los celos, siempre existen algunas estrategias para tener en cuenta.
Durante el embarazo:
- Permitirle al hermano mayor que participe en los preparativos de la ropa, la cuna y el cuarto del bebé.
- Llevarlo a las ecografías, para que pueda ver las imágenes de su hermanito.
- Mirar fotos de cuando la madre estaba embarazada de él y compartir anécdotas familiares.
- Comprar –o armar juntos- un libro sobre el tema “Voy a tener un hermanito” para ir leyéndolo y completándolo durante el embarazo.
- Estar siempre atento a las inquietudes que tienen los chicos y que no siempre formulan como preguntas directas: sacar, por ejemplo, el tema de dónde va a dormir el bebé, si a los padres les parece que hay alguna preocupación al respecto. Si el mayor va a poder seguir invitando amigos y qué va a hacer el bebé cuando él vaya al jardín o a la escuela pueden ser otras cuestiones que ronden por la cabeza de los futuros “hermanos mayores”.
- Tratar de encontrar un equilibrio entre las cosas que se compran para el bebé y las que se compran para el hijo mayor: si hay un aluvión de objetos para el bebé y nada para el primogénito, esto puede hacerlo sentir mal.
Una vez nacido el bebé: