Durante los últimos años las bebidas energizantes y las deportivas han protagonizado un boom comercial. Gracias a los efectos que prometen, se convirtieron en un elixir de energía para muchos adolescentes y también niños que no son concientes de los efectos de estas bebidas sobre su organismo.
A raíz de este “estallido”, un informe de la Academia Americana de Pediatría (AAP) advirtió que los niños y adolescentes no deberían consumir bebidas energizantes y, salvo en casos muy especiales, tampoco deberían tomar bebidas deportivas. Esta recomendación se basó en los ingredientes de ambos tipos de bebidas que pueden tener efectos perjudiciales sobre los más chicos.
Aunque las bebidas energizantes son distintas a las deportivas, muchas veces los adolescentes se las confunden y las consumen como si fueran iguales para rehidratarse después de hacer ejercicio. Justamente por esta razón, uno de los puntos del informe de la AAP está dedicado a aclarar esta diferencia:
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