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Malas palabras: Buenas ideas para tener en cuenta
Lic. Gabriela Lima Ver más notas de este autor | Ver datos
 
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Fecha de última actualización:10/01/2012
Un día, de pronto, nuestros hijos, al llegar a alrededor de tres años, sueltan una palabra que nos deja helados, que nos causa gracia, enojo o alguna otra emoción, pero que, sin duda, no nos resulta indiferente: una mala palabra.

Un día, de pronto, nuestra hermosa princesita o nuestro dulce angelito de alrededor de tres años hace algo absolutamente normal y esperable para su edad y suelta una palabra que nos deja helados, que nos causa gracia, enojo o alguna otra emoción, pero que, sin duda, no nos resulta indiferente.

Los pequeños, que a esa edad están fascinados por el lenguaje y aprenden palabras nuevas como esponjas, seguramente escucharon decir esa “mala palabra” en casa, en una conversación entre adultos, en el jardín (adonde los más “experimentados” llevan las novedades que les enseñan sus hermanos mayores), en la calle o en la televisión y descubrieron que son palabras que tienen un poder, que generan cosas en el otro. Se dieron cuenta, perfectamente, que soltar una “mala palabra” en la mesa provoca gran agitación y que por ejemplo, cambiarlo por un “feo” no es igual de divertido.

Los chicos prueban efectos: así como hunden en la bañadera el juguete que flota, descubren que sube solito, les encanta y entonces lo repiten, hacen lo mismo con el lenguaje (y no solamente con las  malas palabras): Recuerdo que mi hija de tres años escuchaba la clase de inglés de su hermana mayor y un día me dijo: “Dale, mami, dame jugo, “¡plit!” (en su versión del “please”). Tanto me reí yo, que empezó a decirlo muchísimo, porque le gustó el efecto que provocaba.

Restar importancia

Entonces, los adultos tenemos que hacer el esfuerzo de ser tan pícaros como ellos y saber de antemano que,  si le damos una gran importancia a esa “mala palabra”, le estamos otorgando, ala vez,  un gran poder.

Es importante no enojarse ni reírse –y poder parar la sonrisa antes de llegar a la carcajada-, porque están disfrutando del juego con lo que intuyen prohibido. Evitemos el reto y el “no” tajante, porque también están en la edad en la que el “no” de los padres vuelve muy interesante lo que, tal vez, hasta hace un rato no tenía esa categoría.

Como estrategia, es útil decirles a los chicos, con tranquilidad y sencillamente, que esa palabra puede molestar a otro y que, por eso, es preferible no decirla. No más explicaciones y a pasar a otra cosa.

La verdad es que la pertinencia de las palabras (así como de las actitudes) es algo que se aprende con el tiempo: de grande sabrá que con un grupo de amigos puede usar malas palabras sin agredir, pero que en el trabajo no puede dirigirse al jefe usando una de esas palabras, ni siquiera de manera jocosa.

Cuándo actuar de otra manera

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Hay 11 comentarios sobre esta Nota.
corsa dice:
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Mi hija hoy tiene 3 años y medio, a los 2 años trajo una palabra "extraña" del jardin,de su "seño",aclaro que a los 15 dias mi hija comenzò en otro jardin, yo en ese momento no me enoje con ella, le dije que no la iba a retar x que ella no sabia todavia cuales eran palabras buenas y malas, que habia palabras malas que podian lastimar a otros, que ella solo las repetia sin conocerlas.Mi nena no dice malas palabras, si lo hace le recuerdo lo de lastimar a otros, nos ayuda que en casa no decimos malas palabras. Espero que le ayude a algien, creo q no hay q retarlos a los niños x que ellos solo repiten LOS ERRORES NUESTROS SIN SABER TODAVIA EL SIGNIFICADO DE LAS MALAS PALABRAS.
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LILIANA dice:
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Espero que funcione!!!! se que es muy buen consejo la indiferencia ante las malas palabras, pero me resulta dificil ponerlo en practica, ya que mi niño que tiene 4 años sabe muy bien en que momento utilizarlas y generalmente las utiliza para manifestar enojo, el copia todo de su primo que es 4 años mayor y es su idolo y lamentablemente es muy mal hablado, ESPERO QUE FUNCIONE!!!!! MUCHAS GRACIAS!!!!
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euge santandrea dice:
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tengo un indiecito de 3 años y se nos hace muy dificil no sonreirnos cuando dice malas palabras...pero con su papi, de a poco, nos vamos relajando y tratamos de que abuelos, tios y amigos nos ayuden en la educacion de nuestro hijo, no haciendo alarde de las malas palabras o los malos comportamientos que tiene para llamar laatención.
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