El vínculo con el recién nacido
por Alejandra Libenson

He cumplido un sueño y es haber sido seleccionado por dos almas, seres muy especiales, que me han permitido convertirme en papá.
Ellos me eligieron y la vida o el destino me los regaló y es mi obligación como padre descubrir y ayudarlos a encontrar su propia esencia tal cual es.
Quizás hoy Matías y Nicolás con sus diez y cinco años tienen que escuchar todas estas palabras por boca de otros, y quizás tarden muchos años en comprenderlas, pero quiero que sepan que lo que está escrito a continuación salió de lo más profundo de mi alma y con el amor más grande que tengo por ellos.
Deseo para mis hijos, futuros hombres de la humanidad:
Que crezcan felices.
Que sepan ver las cosas siempre desde varios puntos de vista.
Que escuchen atentamente los mensajes que la vida tiene para regalarles.
Que no se queden con la versión de caperucita y traten de averiguar el motivo por el cual el lobo comió a su abuela.
Que vuelen con la imaginación cuando no puedan hacerlo con su cuerpo.
Que nunca mientan, ya que diciendo la verdad aunque se sabe que a veces puede herir, se duerme tranquilo.
Que si cometen errores sepan aprender de ellos para no repetirlos.
Que sepan que si alguna vez se equivocan, pero esto lo hacen desde una buena intención o buena fe, es solo aprendizaje y no está mal.
Que nunca teman comprometerse.
Que nunca se queden solamente con lo que les enseñan.
Que sigan buscando su verdad.
Que sepan que cuando uno esta en el camino de la búsqueda, las cosas aparecen con el tiempo como por arte de magia, aunque parezca que no estarán nunca allí.
Que a las adversidades hay que enfrentarlas y no escaparles.
Que no es preferible nunca lo malo conocido a lo bueno por conocer.
Que a veces el silencio es la mejor respuesta que se puede dar.
Que cuando tengan que pedir perdón lo hagan siempre mirando a los ojos.
Que cuando cometan un error intenten resolverlo rápidamente.
Que si quieren tirar una piedra al cielo le apunten a la luna, nunca a un ave, aunque no lleguen a alcanzarla.
Que no tengan apetito por el éxito ni la gloria, ya que existen mejores cosas que el triunfo al contado.
Que la grandeza no se compra, como no se compra la felicidad.
Que los favores que se hacen cuando son mendigados, no son dignos.
Que lo material solamente sirve si ayuda a encarnar más en la tierra.
Que sepan que el éxito si es merecido, es muy benéfico.
Que acepten los elogios y los aplausos, si son sinceros.
Que amen todo lo que tienen aunque no tengan todo lo que amen.
Que para romper alguna regla, se deben conocer todas.
Que la cultura es una virtud y el hombre en este mundo cotiza más alto por su saber.
Que para poder ser inmortal deberán compartir siempre sus conocimientos.
Que aprendan y que enseñen.
Que son muchos los que nacen, pero son pocos los que viven.
Que cuando las c
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