- Asegurar una alimentación variada, es decir, que incluya todos los grupos de alimentos indispensables para recibir los nutrientes necesarios -cereales y derivados; frutas y vegetales; leche, quesos y/o yogures; carnes, huevos y legumbres; aceites vegetales (no grasas)-, ya que cada uno aporta diferentes nutrientes y en el conjunto se consigue una alimentación variada y completa. (ver la gráfica de la alimentación).
- Consumir todos los días frutas y vegetales ya que aportan numerosos nutrientes.
- Intentar que la elección de frutas y vegetales sea tan colorida como podamos, ya que eso nos va a asegurar variedad de nutrientes.
- Evitar las grasas saturadas (crema, manteca, mayonesa, grasa de fritura); para cocinar y condimentar alimentos. Utilizar aceites vegetales, vinagre y especias es una decisión acertada.
- Incluir en los postres frutas frescas.
- Consumir todos los días leches, yogures y/o quesos; reemplazando las opciones enteras por las versiones descremadas ya que contienen menos calorías y grasas saturadas.
- Evitar gaseosas y jugos azucarados ya que sólo aportan calorías sin ningún valor nutricional.
- Evitar comida chatarra y muy rica en grasa.
- Modificar nuestras pautas en la cocina reemplazando las frituras por alimentos al horno, al vapor o cocidos sin grasa.
- Eliminar la grasa visible de las carnes y la piel del pollo.
- Consumir ácido fólico siguiendo la recomendación de tu médico ya que si el mismo es utilizado antes del embarazo, ayuda a prevenir graves malformaciones en los bebés.

Siguiendo las pautas recomendadas es posible mejorar la calidad de la alimentación notablemente, sin embargo, siempre es conveniente hacer una consulta con un especialista frente a la necesidad puntual de bajar o aumentar de peso antes de un embarazo planificado.