¿A qué jugás con tu bebé o hijo? Compartí con otras mamas juegos, canciones y actividades.
Acelga con salsa blanca
por Lic. Gabriela Lima
Se conoce como "productos lácteos" a la leche (por lo general, de vaca) y sus derivados: el yogur, la ricota, el queso, la leche condensada, la leche cultivada, los postrecitos… y la crema, la manteca y el dulce de leche. Estos tres últimos alimentos, si bien se producen a partir de la leche, suelen incluirse en el grupo de las grasas, ya que es lo que principalmente aportan.
La leche es un alimento muy completo, que contiene prácticamente todos los elementos necesarios para una buena nutrición: proteínas (caseína, lactoalbúmina y lactoglobulina), carbohidratos (lactosa), grasas, minerales (calcio, fósforo, sodio y potasio) y vitaminas (A, B, C y K). Estos nutrientes son indispensables para mantener la estructura ósea y por eso se aconseja consumir tres porciones al día para prevenir la desmineralización ósea en los adultos y para generar una buena reserva de calcio en los niños que están creciendo. Y este último aspecto, el de la “reserva” de calcio, es especialmente importante durante la adolescencia: los adolescentes no deben dejar de tomar leche y/o de consumir lácteos, ya que su ingesta permitirá que los huesos lleguen a su máximo nivel de desarrollo y además contarán con una buena reserva a la que el organismo podrá recurrir cuando lo necesite.
Más allá del hincapié que siempre se hace con respecto a la importancia del desayuno, sobre todo en la edad escolar, es fundamental señalar que esa primera comida del día debe incluir lácteos. Si a los chicos no les gusta la leche, optar por queso o yogur y, para aumentar la ingesta de calcio, se puede incorporar leche en polvo dentro de tartas, tortillas, etc. En la merienda también debe haber lácteos y evitar que se instale la costumbre de consumir una gaseosa con un alfajor, por ejemplo. Un vaso de leche (puede ser con cacao en polvo) y un pancito de la panadería con queso blanco y mermelada es una muy buena opción. Y acompañar los desayunos y meriendas con una fruta o jugo de fruta hace esa comida mucho más nutritiva.
Y variedades hay para todos los gustos: los lácteos descremados para quienes necesitan consumir poca grasa, las leches reducidas en lactosa para quienes el médico indique que padecen algún grado de intolerancia e incluso los lácteos orgánicos, para quienes apuntan a un estilo de vida más alejado de los alimentos industrializados.
Te sugerimos algunas opciones para incoporar este alimento en el menú familiar:
Anterior
| Página: |
![]() |