Lo primero que los niños quieren hacer al llegar a la playa es chapotear en el mar, pero en ocasiones hay unos animalitos que aunque pueden resultar muy bellos a la vista y den ganas de tocarlos, son muy molestos cuando pican porque producen mucha irritación y ardor: las medusas.
Las medusas, también conocidas como “aguas vivas”, son criaturas marinas que suelen verse en las costas de distintos países, su cuerpo es casi transparente, tiene una apariencia gelatinosa y está bordeado por tentáculos con cientos de células urticantes o nematocistos. En la Argentina, la especie más común es la Olindias sambaquiensis.
Sólo basta con rozar una medusa para que sus nematocistos expulsen su contenido tóxico y produzcan dolor y ardor. Minutos después de la picadura, la piel se enrojece y se hincha y puede que aparezcan ampollas. Hay que tener mucho cuidado porque aunque la medusa esté muerta, sigue liberando su veneno, por eso no hay que acercarse ni tocarla nunca.
Para calmar la sensación que produce la picazón de una medusa o agua viva, hay que seguir estos pasos:
Una manera de evitar estas picaduras es bañarse en playas con vigilancia que suelen contar con advertencias ante medusas o con redes especiales que evitan la entrada de aguas vivas. Como estos seres marinos viajan juntos, al ver una medusa lo mejor es evitar bañarse o cambiar de playa, porque aunque sólo una esté a la vista seguramente en la orilla haya más.
Y finalmente, no olvidar la botellita de vinagre en el bolso de playa.
Fuente: Hospital Nascional Prof. A Posadas
|
![]() |