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¿A partir de cuándo oye el bebé antes de nacer?

El aparato auditivo se termina de desarrollar aproximadamente al tercer mes y medio. Recién a partir de ese momento comienza a captar, en primer término los sonidos intrauterinos (aproximadamente la semana 14/15 de gestación).

Primer trimestre


El aparato auditivo se termina de desarrollar aproximadamente al tercer mes y medio. Recién a partir de ese momento comienza a captar, en primer término los sonidos intrauterinos (aproximadamente la semana 14/15 de gestación) y luego, a partir del cuarto mes, podríamos decir que está apto para captar los sonidos del exterior que comienzan a filtrarse.

Por lo tanto el feto puede comenzar a oír en cualquier momento entre el cuarto y el quinto mes, y para esa etapa ya puede ser estimulado o irritado por los diferentes sonidos.

El oído está formado por tres componentes, que tienen distinto origen en el proceso de formación. De la delgada piel del embrión se forma una vesícula a cada lado del mesencéfalo. Esta vesícula se convertirá finalmente en el oído interno, que contiene los órganos auditivos y del equilibrio (sistema vestibular). Este sistema es de vital importancia, ya que es el que nos va a dar la orientación del cuerpo en el espacio después de comenzar a caminar y durante el resto de nuestras vidas, es el que nos permitirá saber si estamos parados o acostados cuando tengamos los ojos cerrados.

Muy poco después, hacia la quinta semana fetal, se desarrolla el oído externo con el canal auditivo y la cara externa del tímpano. La porción intermedia, oído medio, con los huesecillos auditorios (martillo, yunque y estribo).

Debido a la ausencia de aire en la ampolla timpánica, se creía que no había buena transmisión del sonido y que la sensibilidad auditiva estaba disminuida. Pero se pudo comprobar que no hay tanta merma de audición, ya que hay transmisión de vibraciones a través del líquido amniótico al líquido del oído interno, sin que sea necesario, como ocurre en el medio aéreo, un cambio de presión. Las infecciones de la madre durante las semanas críticas, cuando se está formando el oído, pueden dar lugar a malformaciones y defectos de audición.

Segundo trimestre


A medida que progresa el embarazo, el bebé puede discernir cada vez más variaciones de sonidos, y su cerebro puede interpretarlas.

Experimentos realizados con animales nos demostraron que un feto que está afectado de sordera sufre al nacer un retraso cerebral mucho más importante que el de un feto afectado de ceguera. Esto nos plantea el papel determinante que cumple la audición, ya desde la gestación, para el desarrollo del cerebro. Lo que nos hace pensar que las estimulaciones auditivas son fundamentales; en cambio, la sensorialidad visual sería funcional recién a partir del nacimiento.

El feto responde regularmente a los sonidos con movimientos diversos de brazos, piernas y cabeza. Entre los seis y los nueve meses, estas reacciones se hacen cada vez más evidentes. Sin un monitor o un ecógrafo, resulta muy difícil evaluar la duración o el número de respuestas ante los estímulos musicales.

Pude apreciar algunos condicionamientos entre los ocho y los nueve meses. Por ejemplo, cuando escuchaban las melodías que reconocían se movían mucho y cuando se les sacaban, los movimientos cesaban. Esto se vio en muchos casos.

Tercer trimestre


Al principio del tercer trimestre de la gestación, se puede considerar que el sistema auditivo es funcional desde el punto de vista anatómico, o sea que está totalmente formado y preparado para captar una cantidad muy importante de sonidos.

Los sonidos dentro del útero son diferentes a como los podemos oír nosotros, ya que son atenuados por el líquido amniótico. Antes de llegar al feto, deben atravesar la pared abdominal y la atmósfera sonora que se encuentra dentro de la bolsa.

Debemos tener en cuenta que los huesecillos del aparato auditivo no tienen tanto movimiento dentro del líquido como el que tienen fuera de él.

Además, el oído -como todo el cuerpo- está recubierto por una fina capa llamada unto sebáceo, que también participa de la amortiguación de algunas frecuencias.

Si queremos compartir una música con el bebé por nacer, no será lo mismo utilizar un equipo de música ambiental que poner un parlante pegado al abdomen de la madre, a la altura de la cabeza de él, ya que la vibración que éste recibirá será transmitida de una manera diferente. Utilizando un parlante pequeño de esa forma, el bebé oye más los sonidos agudos que los graves. De la otra forma, utilizando un equipo ambiental, percibirá una gama más amplia de sonidos, pero a la vez el volumen deberá estar un poco más fuerte que de la otra manera.

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