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Adolescencia: ¿por qué son necesarias las consultas periódicas al médico?

Los padres suelen llevar a los bebés y a los niños a los controles pediátricos mensuales o semestrales, pero ¿qué pasa cuando los hijos llegan a la adolescencia?

A los adolescentes les parece innecesaria la visita al médico y sus padres a veces, desconocen su importancia, pero en este período hay situaciones que pueden pasar desapercibidas en la vida cotidiana, siendo el profesional de la salud quien ayude a detectarlas.


¿Cómo son las entrevistas con los y las adolescentes?

Las entrevistas suelen dividirse en tres etapas: la primera habitualmente en presencia del acompañante donde se pregunta sobre antecedentes personales y familiares, se habla sobre el motivo de la consulta de ambos, hábitos, escolaridad, vacunación, etc. La segunda parte puede realizarse con el/la joven a solas siempre y cuando él o ella así lo deseen, respetando la privacidad y el pudor y sobre todo la confidencialidad como ya lo expresamos. Es importante pesquisar y prevenir hábitos de riesgo, se aclaran dudas sobre cambios biológicos y puberales, relaciones sexuales y anticoncepción. Luego se realiza el examen físico evaluando peso, talla, grado de desarrollo puberal, examen cardiovascular respiratorio y abdominal, examen de genitales y de columna, etc. La tercera etapa es el cierre de la consulta donde se consensuan y conversan los pasos a seguir y se pautan objetivos de las próximas visitas. Los estudios complementarios se realizarán de acuerdo a lo detectado en la consulta y variarán según la sospecha de enfermedad y los hábitos.

Se recomiendan al menos dos controles clínicos al año durante la pubertad y uno al año durante la adolescencia media y tardía.

Por todo esto aconsejamos que los adolescentes tengan un médico de cabecera en quien confiar, que pueda acompañar tanto a ellos como a su familia, en esta compleja etapa de la vida.
 

¿Puede concurrir el adolescente solo a la consulta?

El joven es el protagonista principal de la consulta, aún cuando ésta sea solicitada por los padres y concurra con ellos. Si concurre con la familia, se respetará el derecho a la confidencialidad, pudor y privacidad del adolescente.

Se acordará con el paciente los momentos a solas con el profesional y los momentos compartidos con la familia o acompañantes. Es conveniente que el secreto profesional y su alcance sean aclarados desde las primeras entrevistas.

El adolescente también puede concurrir solo ya que existen leyes al respecto, la consulta siempre estará enmarcada en la confidencialidad, con excepción de que el profesional detecte riesgo grave para la salud o vida del paciente. Situación en la cual, con el conocimiento del joven, se convocará a un adulto responsable.
 

¿Por qué consultan los adolescentes?
Los motivos de consulta del adolescente pueden ser similares o diferentes a los referidos por los adultos acompañantes. Existe en ocasiones una doble demanda y habitualmente, los motivos de consulta son múltiples por ambas partes. Algunos están en relación con la necesidad del joven de la afirmación de la normalidad, otras, son motivadas por desconocimiento de los cambios puberales físicos, emocionales o del comportamiento por parte del adolescente, la familia o algún otro miembro del entorno.

Puede ser que algunos acudan al principio del año escolar para el “famoso” apto físico solicitado por la escuela, el club o el gimnasio. Otros consultan solamente cuando están enfermos; por gastroenteritis, gripe, angina, infección pulmonar, dolores, malestares, problemas de columna, alteraciones menstruales, etc. También consultan sobre aspectos psicológicos y/o sociales, problemas relacionados con la escuela, el aprendizaje y/o la conducta, hábitos de sueño, alimentación, uso del tiempo libre y aspectos referidos a la sexualidad y a consumos. Los que padecen enfermedades crónicas, concurren más frecuentemente al pediatra y/o a los especialistas.
 

¿Cuáles son las diferencias entre la consulta pediátrica y la consulta con un adolescente?
En la consulta con el adolescente se le brinda al joven un lugar de escucha preferencial. Se trata en lo posible de responder dudas, aclarar mitos, confirmar la normalidad del crecimiento y desarrollo o no. Indicar vacunas. Orientar en sexualidad, nutrición, higiene, riesgo de consumo de alcohol, tabaco y drogas. Orientar en prevención de accidentes y otros temas de su interés. Promover el desarrollo de su propia autonomía y ayudarlo a proyectarse en el futuro. Reforzar los factores protectores y promover un estilo de vida saludable, estando siempre enmarcada la consulta en la confidencialidad. Él o ella son los que con su espíritu crítico arribarán a sus propias respuestas dialogando con el profesional que los atiende; así el profesional, no sólo tendrá la obligación de hacer los diagnósticos más adecuados, sino también deberá detectar el riesgo de la situación planteada, y si en la posible solución de la enfermedad o problemática, el adolescente cuenta con la colaboración familiar o de su entorno cercano.
 

¿Quién puede atender a los adolescentes?
Los profesionales que atienden a los adolescentes tienen que estar capacitados, conocer los cambios propios de esta etapa, conocer del crecimiento y desarrollo del cuerpo, del aspecto emocional, social, sexual y espiritual, tener empatía con los jóvenes y disponer de tiempo de escucha e interés por ellos. Puede ser el pediatra que lo ha atendido toda su vida, siempre y cuando ambas partes se sientan cómodas, también existen pediatras o médicos generalistas o de familia que se especializan en la atención integral de los adolescentes desde los 10 a los 20 años.

Existen profesionales especializados en la atención integral del adolescente tanto en el ámbito público como en el privado.

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