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Características del niño: 4 años

Características de los 4 años: Cuántas horas debe dormir? Los terrores nocturnos y las pesadillas.Trucos y consejos si tu hijo es madrugador los fines de semana.

No es posible controlar con exactitud a qué hora se duerme o se despierta tu hijo y en muchas casas sucede que su “reloj interno” suena más temprano los fines de semana. ¿Por qué si en la semana se despierta a las 8 los sábados y domingos lo hace a las 6? ¡Esto puede ser porque sabe que papá y mamá no trabajan y pretende disfrutarlos desde temprano!

En el caso de que todos en la familia sean madrugadores, no habrá problemas, pero si los papás quieren dormir hasta más tarde el fin de semana, habrá que ajustar algunas rutinas.

Por ejemplo, si todavía no dejó de dormir siesta y éstas duran más de media hora por la tarde, hay que tener en cuenta que esto lo llevará a despertarse más temprano por la mañana. Reducirlas a media hora le permitirá hacer una pausa en la mitad del día sin que se vea afectado el horario de levantarse.

Y si a pesar de que no duerme siesta tu hijo resulta ser un madrugador, la consigna puede ser que se quede en su cuarto haciendo juegos tranquilos, porque a esta edad, ya es posible explicarles que los papás no tienen ganas de levantarse a jugar a las 6 de la mañana y que él puede esperar a que se despierten.

Dejar a mano libros que no vea desde hace un tiempo, papel y lápices para dibujar y algún juguete recién bajado de lo más alto del armario lo mantendrá entretenido. Por supuesto, debe tener permiso para ir al baño e incluso la indicación de lavarse los dientes.

En la cocina puede quedar algún juguito y algo para comer que no necesite ser calentado y que no sea peligroso para que lo ayude a esperar a que los grandes estén dispuestos a comenzar el día. Y en la puerta de tu cuarto podés poner un cartelito con un dibujo que le recuerde que no puede despertarlos.

Un niño de 4 años necesita unas 11 o 12 horas de sueño cada noche. Sin embargo, a esta edad todavía puede resultar difícil mandarlos a la cama y/o todavía algunos niños pueden tratar de pasarse a la cama de los padres en mitad de la noche.

Si se pasa a la cama de los padres es importante acompañarlo de vuelta a su cuarto afectuosamente y explicarle que el cuarto de los papás es sólo para los adultos. Ser firmes y sostener este límite es fundamental para que el niño deje de intentarlo.

Los escándalos a la hora de ir a dormir y la resistencia a quedarse solos en su cuarto puede incrementarse si no tuvo oportunidad de compartir actividades con sus padres durante el día. Cuando los padres tenemos días “de agenda completa” y no encontramos un ratito para compartir con los chicos, los reclamos aparecen a la noche.

El miedo a los “monstruos” es otra causa común que trae problemas a la hora de dormir. Acompañarlos sin desestimar sus temores y ayudarlos a enfrentarlos tomándolos en serio es muy importante: los monstruos no existen, pero el miedo de tu hijo es muy real y hay que tratarlo con respeto.
Una remera de papá que se transforma en “un traje a prueba de monstruos” o un adorno “atrapa pesadillas” puede darle la seguridad que necesita.

Si tu hijo llora y grita en medio de la noche, tené en cuenta que los llamados “terrores nocturnos” también son típicos de esta etapa. No lo indagues acerca de lo que soñó, porque no lo recordará. Lo importante es que estés allí para consolarlo, calmarlo con palabras suaves y abrazos. Las pesadillas –en ese caso tu hijo se despierta y recuerda lo que soñó- también son muy comunes entre los 3 y los 6 años.

Y cuando llega la mañana –haya sido una noche tranquila o agitada-, hay una rutina fundamental: el desayuno. Es muy importante que establezcas el hábito de desayunar en familia y que en esta comida ofrezcas alimentos saludables. Además de asegurarte un momento para estar juntos y compartir, también es especialmente importante para romper el ayuno de la noche y darle “combustible” al cerebro para la jornada de trabajo, juego y aprendizaje de toda la familia.

Llegar a la escuela habiendo desayunado garantiza un mayor tiempo de atención, un mejor comportamiento en clase, un mejor rendimiento y, también, menores posibilidades de problemas de obesidad en el futuro. Levantarse con suficiente tiempo para desayunar en familia es un hábito excelente para instaurar con los niños de 4 años.

Educación y estimulación