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Chikungunya: ¿qué es y cómo prevenirlo?

¿Qué es la fiebre Chikungunya? ¿Qué riesgos hay si se contrae en el embarazo? ¿Cómo evitarla?

¿Qué es el chikungunya?
El chikungunya es un virus transmitido a través de la picadura de mosquitos Aedes aegypti o Aedes albopictus, que son las mismas especies que transmiten Dengue, Zika y Fiebre amarilla. Su nombre viene de la lengua africana makonde, que quiere decir “doblarse por el dolor”, en referencia a los dolores que produce este virus.

Todas las personas son susceptibles de contraer este virus, pero, como en la mayoría de las enfermedades, embarazadas, bebés y niños pequeños, personas mayores de 65 años o con enfermedades crónicas (como diabetes, hipertensión, etc.) son los más vulnerables. En caso de que presenten síntomas que hagan sospechar que padecen chikungunya, es importante mantenerlos hidratados y llevarlos de inmediato a un centro de salud.

Por el momento no existe un tratamiento específico ni una vacuna disponible para prevenir la infección de este virus, por eso es tan importante protegerse de la picadura de los mosquitos.

¿Cómo se transmite el chikungunya?
El chikungunya no se transmite de persona a persona, es decir, no se contagia por besos, abrazos o por los alimentos que consumimos, sino que necesita un vector -un medio de transporte-, que es el mosquito.

El ciclo de transmisión se inicia cuando un mosquito Aedes pica a una persona con chikungunya en los días que tiene fiebre; el virus se multiplica en las glándulas salivales del mosquito, que transmitirá la enfermedad al picar a personas sanas.

A diferencia del dengue, una vez adquirido el cuerpo desarrolla los anticuerpos contra esta enfermedad y la persona queda inmune de por vida.

¿Cuáles son los síntomas de esta enfermedad? ¿Puede ser grave?
Entre tres a siete días después de la picadura del mosquito pueden aparecer fiebre alta, dolor de cabeza y dolores intensos en articulaciones y músculos.

Los síntomas son muy parecidos a los del dengue, pero en el chikungunya el dolor -que suele sentirse en manos, pies, rodillas y espalda- es más intenso y capaz de incapacitar a las personas para caminar y hasta para hacer cosas tan simples como abrir una botella de agua.

Por lo general, se trata de una enfermedad leve que rara vez puede causar la muerte. La mayoría de las personas tienden a sentirse mejor días o semanas después de padecerla, aunque algunas pueden desarrollar dolores e inflamación en las articulaciones de manera crónica.

Cuando la enfermedad se complica pueden aparecer síntomas como:

  • Fiebre durante más de cinco días
  • Dolor abdominal intenso y continuo
  • Vómito persistente 
  • Hemorragia subcutánea o sangrado de mucosas
  • Alteración del estado de conciencia
  • Mareos 
  • Dolor articular intenso e incapacitante por más de cinco días
  • Extremidades frías
  • Disminución en la producción de orina 
  • Sangrado por cualquier orificio.

En estos casos es importante consultar de inmediato al médico.

¿Cómo es el tratamiento?
El tratamiento suele ser ambulatorio. Como los dolores son intensos, se indica reposo, en lo posible usando mosquiteros (para evitar que un mosquito pique a la persona infectada y propague el virus), y paracetamol o acetaminofén cada 6 horas para el dolor y la fiebre.

Lo más importante es evitar la deshidratación, que puede producir complicaciones. Por eso, se recomienda controlar la fiebre, guardar reposo y tomar abundante agua, jugos de fruta, sopas, etc.

Si contraigo chikungunya en el embarazo, ¿puedo contagiar al bebé?
Las mujeres que tienen chikungunya durante el embarazo no transmiten el virus a sus bebés, sin embargo, pueden transmitirlo si presentan fiebre días antes del parto o durante el mismo. La cesárea no evita la transmisión. Por esta razón, es muy importante el seguimiento médico y la consulta inmediata en caso de tener alguno de los síntomas mencionados.

Es importante recalcar que el chikungunya no se trasmite a través de la leche materna.

¿Cómo se puede prevenir?
Al no existir vacuna para prevenir esta enfermedad, los cuidados se centran en protegerse de las picaduras de mosquitos siguiendo estos consejos al vivir o viajar a lugares donde circula el virus:

  • Evitar, en la medida de lo posible, exponerse o exponer a los niños al aire libre durante las primeras horas de la mañana y al atardecer, las horas de mayor actividad del mosquito.
  • Usar repelente de insectos y reponerlo en el cuerpo y la ropa según las indicaciones de uso del producto. Los productos que contienen DEET (N,N-dietil-m-toluamida) son los repelentes mas eficaces contra mosquitos.
  • En el caso de bebés menores de dos meses, no se recomienda el uso de DEET. Las medidas como colocar mosquiteros en la cuna y el cochecito y evitar la presencia de mosquitos en el hogar pueden ayudar en estos casos. Consultar al médico sobre cómo protegerlo de los insectos.  
  • En los niños mayores de dos meses se deben usar repelentes con concentraciones de DEET menores a 30%. Se recomienda leer las etiquetas de los productos antes de utilizarlos.
  • No permitir que los niños pequeños se apliquen solos  el repelente, siempre debe hacerlo un adulto evitando aplicarlo en los ojos y la boca de los niños y usándolo cuidadosamente alrededor de los oídos.
  • No aplicar el repelente en las manos de los niños ya que podrían llevárselas a la boca, ni en piel irritada, cortada o quemada.
  • No utilizar repelentes asociados a protectores solares en la misma formulación.
  • Al aire libre, también proteger las cunas o cochecitos de bebés con mosquiteros tipo tul y cuidar que permitan una correcta ventilación.
  • Optar por prendas que cubran todo el cuerpo, como camisas de manga larga y pantalones largos para no dejar la piel expuesta.

En el hogar o lugares de trabajo:

  • Ordenar los recipientes que puedan acumular agua, colocándolos boca abajo o tapándolos.
  • Mantener tapados los tanques y recipientes que colectan agua o pueden recolectarla si llueve.
  • Enterrar todo tipo de basura como latas, llantas y demás recipientes u objetos que puedan almacenar agua.
  • En floreros, utilizar productos alternativos en lugar de agua como geles, piedras, arena, etc.
  • Mantener limpias, cloradas o vacías las piletas de natación fuera de la temporada.
  • Mantener destapados los desagües de lluvia de los techos.
  • El uso de insecticidas domésticos en aerosol, espirales antimosquitos u otros vaporizadores de insecticida también puede reducir el número de picaduras. Es importante respetar las indicaciones de uso de cada uno de estos productos.

 

Fuente: Organización Panamericana de la Salud

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