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Cocinando con los chicos en vacaciones de invierno

Cocinar juntos es un programón para todas las edades: el frío invita a quedarse en casa y el horno aporta un calorcito más que agradable. Aquí, recetas y tips para tener en cuenta antes de ponerse el delantal a dúo.

Con los padres, abuelos, tíos o quienes compartan con ellos un rato de su tiempo libre, los chicos disfrutan jugando en la cocina. Y si bien las vacaciones pueden ser sinónimo de salidas, el tiempo, el dinero y la energía tienen un límite: ¿por qué no dedicar una tarde a la cocina? A los más chicos les encanta amasar, tocar los ingredientes y participar en la producción de algo rico que después puedan comer y compartir, y los adolescentes pueden interesarse también, trabajando ya con mucha más autonomía entre las hornallas.

Además de divertirse, en la cocina se calculan pesos, se sacan cuentas, se leen e interpretan recetas… todo esto implica la puesta en práctica de muchas de las cosas que los chicos ven en la escuela. De modo que cocinar con los chicos es un combo 2X1: ¡diversión+aprendizaje!

 

¿Qué tener en cuenta al cocinar con los chicos?

 

  • Seguridad: si la mesada es alta para que el niño trabaje, hay que usar un banquito bien ancho y firme y el adulto debe permanecer a su lado. Esto le dará comodidad y mayor seguridad en el manejo de los elementos. Dependerá de la edad del niño el hecho de que pueda utilizar cuchillos y, de ser así, conviene elegir aquellos que no sean puntiagudos ni tipo "serruchito". Cuando se utilicen platos, bols, tazas, etc., siempre es preferible que sean de algún material irrompible. El adulto maneja lo que entra y sale del horno y es bueno colocar los moldes calientes sobre repasadores, así como los bols donde se realizan batidos, para que no vayan a resbalarse. Al trabajar con carne hay que ser cuidadosos para evitar la contaminación de los alimentos: por ejemplo, no usar la tabla en la que apoyamos carne cruda para cortar la ensalada para acompañar, elegir una limpia. La carne, además, debe cocinarse bien para evitar infecciones con bacterias (como la que causa el Síndrome Urémico Hemolítico). El rallador es otro elemento a usar con cuidado: por lo general, las recetas no llevan dedo.

  • Higiene: antes de ponerse a cocinar hay que lavarse las manos, atarse el cabello y usar un delantal para no ensuciarse la ropa.

  • Tiempo de atención: con los más chiquitos, hay que estar dispuestos a que en un momento se aburran y quieran dejar la tarea por la mitad. Por eso, conviene elegir recetas sencillas y rápidas, que tengan pocos pasos.


Si los chicos se entusiasman con esta actividad, pueden hacer de la cocina todo un proyecto de vacaciones: sacarle fotos al paso a paso, al resultado final, hacer un recetario en un cuaderno, en un blog, ir de paseo a una librería y comprar un libro de recetas para chicos… sin duda, la cocina es una opción que da para mucho y, si en vez de preocuparnos por lo que se ensucia nos concentramos en disfrutar con los chicos, puede ser un hermoso programa compartido.

Aquí, algunas ideas para incluir en el recetario de las vacaciones:



Trufas: una opción para preparar algo dulce superfácil que pueden hacer hasta los más chiquitos. Ver receta

Palmeritas: una tapa de tarta, manteca y azúcar es todo lo que necesitás para tener algo rico para la merienda. Ver receta

Cupcakes: muy vistosos y coloridos, la decoración de los cupcakes puede ser casi una clase de arte para los chicos. Ver receta

Galletitas “dibujadas”: amasar las galletitas y cortarlas con cortantes de formas divertidas, es buenísimo. Pero poder dibujarles el decorado es lo que más les va a gustar a los chicos! Ver receta

Torta de chocolate y dulce de leche: una delicia con los sabores preferidos de los chicos. Ver receta

Patitas de pollo caseras: una delicia de la comida rápida, en versión más sana. Ver receta

Tarta de jamón y queso: un clásico que a los chicos les encanta y que para los adolescentes puede ser el primer plato que aprendan a cocinar. Ver receta

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