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¿Cómo hablar con los hijos adolescentes de lo público y lo privado en las redes?

Te damos las claves para hablar con tu hijo adolescente sobre la diferencia entre lo público y lo privado y el cuidado que deben tener con esto en las redes sociales.

Con el surgimiento de Internet, y en particular de las redes sociales, la concepción de lo público y lo privado se transformó y eso que antes se consideraba íntimo se desplazó a la web, haciéndose visible para miles de personas.

Si bien esto no es una novedad para los adolescentes, que nacieron en la era digital, para los adultos puede ser difícil de digerir y comprender.

De hecho, el perfil que los adolescentes de hoy comparten en una red social, lo que comentan y suben, se asemeja mucho a lo que las adolescentes de antes guardaban bajo llave en su diario íntimo, en secreto y a salvo de la mirada de padres y hermanos.

¿Es normal y esperable entonces que los chicos se expongan así? ¿Cómo cuidarlos sin caer en la prohibición?

En principio es fundamental tener en cuenta que para los adolescentes de hoy, la popularidad es una virtud y un valor fundamental. Si para tener muchos amigos, para “pertenecer”, tienen que contar más de su vida y hablar más de ellos mismos, incluso de temas que cualquier adulto consideraría de la esfera privada, no van a dudar en hacerlo. 

Por otro lado, en esta etapa las redes sociales cobran un papel primordial. Cuando un adolescente construye su perfil subiendo información en una red social, comentando y compartiendo fotos, lo que está haciendo en realidad es preguntarse qué quiere que los demás sepan de él, cómo lo ven los otros.

Los perfiles en las redes sociales actúan entonces como una suerte de aprendizaje, de experimentación en la construcción de la propia identidad juvenil, algo característico de esta etapa de la vida en la que además los amigos se convierten en los mayores referentes, desplazando a los padres de ese rol.

Entender esto y permitir que los hijos adolescentes interactúen a través de las redes sociales con cierta libertad, no significa desentenderse, sobre todo porque los chicos, a pesar de ser nativos digitales, no miden el alcance de la web.

Para cuidar su seguridad e integridad, tanto física como emocional, el diálogo, al igual que en otras esferas de la vida familiar, es clave. En este sentido, conversar con ellos de ciertas cuestiones puede ayudar:

  • En Internet no hay nada 100 por ciento privado y muchas veces gente desconocida puede ver lo que subimos. Entonces, hablando de seguridad, es importante no compartir públicamente información delicada como teléfonos, direcciones, si nos vamos de vacaciones y la casa queda sola, etc.
  • No todos los contactos son “amigos”. Considerar que hay muchas personas mirando lo que se sube, más allá de los verdaderos amigos, y que esto puede generar posibles comentarios hirientes u opiniones “desubicadas”.
  • Es muy difícil borrar lo que uno sube a la web, por eso, antes de compartir algo de lo que podemos llegar a arrepentirnos y que puede desembocar en problemas, vale detenerse a pensar. En este caso sirve hablar con los chicos de que lo que hoy puede resultarles un drama, como la pelea con un amigo, mañana tal vez se olvide. Si, en cambio, lo publicaron en la web puede alcanzar repercusiones inesperadas que lo agranden y lo compliquen aún más.
  • Así como hay que tener cuidado con la información que publican de ellos mismos, también deben tenerlo con lo que publican de los demás. Etiquetar a un amigo en una foto comprometedora, como puede ser un beso, o contar algo suyo puede generarle problemas con su familia e incluso con otros amigos. Entonces, antes de compartir información sensible o etiquetar una foto, conviene preguntarle si está de acuerdo.
  • Los usos que los adultos hacemos respecto de las pantallas e Internet son un ejemplo para los chicos. La necesidad de estar conectados todo el tiempo, de mostrarse y de compartir cada paso que dan puede venir de lo que ven en el ámbito familiar. Por eso hay que ser consecuente con el mensaje que les damos y lo qué les pedimos que hagan.

 

Asesoraron: Lic. Alejandra Libenson, psicóloga y psicopedagoga
Autora de "Criando hijos, creando personas" y "Los nuevos padres";

Roxana Morduchowicz, Dra. en Comunicación de la Universidad de París,
especialista en cultura juvenil y autora de “Los chicos y las pantallas”.


 

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