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Convulsiones febriles

¿Qué son las convulsiones febriles? ¿Son peligrosas? ¿Qué debo hacer ante una convulsión? ¿Cómo se las trata? ¿Se pueden repetir?

¿Qué es una convulsión febril?
Menos del 5  por ciento de los niños tienen una predisposición genética para desarrollar una convulsión febril. Si bien es más común entre los 12 y 24 meses, una convulsión febril puede presentarse en los niños desde los 6 meses y hasta los 6 años de edad.

La convulsión febril sucede al inicio de un cuadro febril o cuando la fiebre sube rápidamente.

Sólo por unos momentos el niño:

  • Tiene una expresión extraña.
  • Su cuerpo adopta una postura rígida, con sacudidas o con notable flaccidez.
  • Su respiración se altera.
  • Su piel puede parecer más oscura o más fría que lo habitual.

Luego de esto, el niño rápidamente se recupera. Las convulsiones febriles no suelen durar más de 1 minuto y rara vez se extienden más tiempo, pero sin superar los 15 minutos.

Es probable que no sea una convulsión febril cuando:

  • Afecta solo a una parte del cuerpo.
  • Dura más de 15 minutos.
  • Se suceden en forma reiterada.
  • Hay otras alteraciones neurológicas o metabólicas asociadas.
  • Afecta a menores de 6 meses o a mayores de 6 años.


¿Son peligrosas las convulsiones febriles?

  • No son peligrosas para la salud ni para la vida del niño.
  • Son episodios benignos y tienen buen pronóstico.
  • No causan parálisis ni daño cerebral.
  • No afectan la inteligencia, el comportamiento, el desarrollo del lenguaje, la habilidad física ni la capacidad de aprendizaje.
  • No constituyen un antecedente para el desarrollo futuro de una epilepsia.


¿Qué debo hacer si mi hijo tiene una convulsión febril?

Lo más importante es estar tranquilos y seguir estos pasos:

  • Acostar al niño en la cama o en el suelo, lejos de cualquier objeto que pueda lastimarlo.
  • Girar su cabeza hacia un lado para evitar que se aspire con vómitos o saliva.
  • Quitarle objetos de su boca (caramelos, etc.), si los tuviera, para que no se aspire.
  • Quitarle la ropa. La fiebre es la causa de la convulsión y el niño debe estar desnudo para disipar el exceso de calor.
  • Llamar inmediatamente al pediatra o trasladarlo al hospital más próximo.


¿Qué no debo hacer?

  • No hay que desesperarse ni actuar abruptamente.
  • No sacudir al niño ni intentar recuperarlo bruscamente con palmadas o golpes.
  • No introducir dedos o algún objeto en la boca del niño, no existe el riesgo de que se atragante con su lengua.
  • No abrigarlo, recordar que tiene fiebre.

 

¿Cómo es el tratamiento de las convulsiones febriles?

- El médico pediatra diagnostica una convulsión febril luego de un minucioso examen.

- Puede indicar estudios complementarios, una interconsulta neurológica infantil o un período de observación para descartar otras causas de la convulsión.

- Es más importante diagnosticar y tratar la causa de la fiebre.

- Habitualmente no requieren tratamientos preventivos, continuos o intermitentes.

- Hay excepciones por las que el pediatra determinará cuándo debe recibir medicamentos el niño.

- El pediatra se encargará de explicar qué se debe hacer la próxima vez que el niño tenga fiebre.

 
¿Pueden repetirse las convulsiones febriles?
Solo en menos del 30 por ciento de los casos puede repetirse una convulsión febril en los 2 años posteriores al primer episodio.

Este porcentaje es mayor (50 por ciento) cuando ocurren en menores de 1 año de edad.

Si se repiten las convulsiones febriles, no aumenta el riesgo de daño cerebral, epilepsia u otras secuelas.

Siempre hay que consultar con el pediatra y confiar en la información que él brinda

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