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Endometriosis: síntomas y tratamiento

La endometriosis afecta a entre el 10 y el 20 de las mujeres en edad reproductiva (desde la primera menstruación hasta la menopausia). El síntoma mas común es el dolor menstrual, que se presenta en la adolescencia y se agrava con el tiempo. Es un dolor considerado “discapacitante” porque en muchas ocasiones impide las actividades habituales (estudio y/o trabajo) y no calma con los analgésicos comunes.

La endometriosis afecta a dos de cada diez mujeres en edad reproductiva. Pero a muchas de ellas no les produce alteraciones importantes de la salud.

El síntoma más frecuente es el dolor menstrual intenso, pero no todas las mujeres que tienen dolor menstrual padecen endometriosis. El otro síntoma que preocupa a muchas es la dificultad para lograr un embarazo. Eso depende, entre otras cosas, de la edad de la mujer y la severidad de la enfermedad.

La endometriosis es una enfermedad de base genética (poligenica, como por ejemplo el asma bronquial) que requiere tener esa condición para que, actuando un estímulo del medio ambiente (la contaminación de las grandes ciudades, pcbs y dioxinas), se desencadene.  Tiene presentación familiar (debido a que es necesario que exista la alteración génica).

El tejido endometral –que recubre por dentro al útero y se desprende todos los meses durante la menstruación– ingresa al interior de la cavidad abdominal por las trompas de falopio. En ese lugar, anormal, crece por estímulo de las hormonas ováricas mes a mes (igual que lo hace el endometrio normal, en el útero). Forma lesiones de aspecto similar a pequeñas ampollas, rojas al comienzo y azules cuando la enfermedad ya esta establecida, que avanzan sobre el tejido normal.  Según el tamaño, se rompen y segregan una substancia amarronada que hace las veces de cemento de contacto y adhiere órganos de la pelvis entre si. Cuando se ubican sobre los ovarios, luego de un tiempo los penetran y generan quistes que se denominan achocolatados (por el contenido de aspecto similar al chocolate liquido) médicamente denominados endometriomas. Si estos se rompen, también generan adherencias, en este caso del ovario afectado, a los tejidos vecinos. En casos severos, avanza entre la pared posterior de la cavidad vaginal y el recto configurando nódulos que son de difícil tratamiento.

Afecta a entre el 10 y el 20 por ciento de las mujeres en edad reproductiva (desde la primera menstruación hasta la menopausia). El síntoma mas común es el dolor menstrual, que se presenta en la adolescencia y se agrava con el tiempo. Es un dolor considerado “discapacitante” porque en muchas ocasiones impide las actividades habituales (estudio y/o trabajo) y no calma con los analgésicos comunes. 

Los nódulos profundos rectovaginales así como el ovario izquierdo cuando adhiere a los órganos vecinos, y las lesiones en los ligamentos uterosacros (bandas de tejido que unen el pie del útero a los huesos posteriores de la pelvis (sacro) generan también dolor al tener relaciones sexuales coitales y al movilizar intestinos, especialmente durante la menstruación. 

Entre el 40 y el 50% de las mujeres que consultan por infertilidad, presentan endometriosis.

El diagnóstico –lamentablemente– por lo general es tardío, con enfermedad avanzada. La responsabilidad es compartida por la sociedad en general, que considera normal el dolor menstrual intenso (no lo es nunca) y por los médicos en particular, que aún en el siglo XXI no piensan en esta enigmática enfermedad cuando los consultan por los síntomas antes mencionados.

No existe al día de hoy ningún diagnóstico clínico de certeza (análisis de laboratorio o estudios por imágenes) para esta enfermedad, excepto cuando se trata de los endometriomas del ovario (que son fácilmente identificables mediante una simple ecografía). 

El diagnóstico de la enfermedad requiere la realización de una laparoscopia, que permite ver por dentro a la cavidad abdominal.

El tratamiento siempre tiene por objetivo los síntomas en cada caso: el dolor o la infertilidad. La cirugía laparoscópica es el tratamiento de elección. 

Hoy por hoy, la resección y extirpación de las lesiones endometriósicas constituye el tratamiento primario, inicial. Luego, se continúa con tratamientos médicos. En el caso del dolor se busca evitar la menstruación o hacer que las mismas sean muy escasas, por ejemplo, administrando anticonceptivos orales preferiblemente en toma continua, sin descanso, o procedimientos de fertilización asistida (cuando el embarazo es el objetivo). 

En los casos menos severos, la cirugía suele ser un excelente tratamiento para la infertilidad (se produce una gran cantidad de embarazos en los 3 a 6 meses posteriores a la laparoscopia si la misma la realizó un profesional certificado, idóneo). En los casos más severos, por lo general es necesaria la fertilización in vitro.

La enfermedad es evolutiva, no se cura.  Se puede detener o enlentecer mediante los procedimientos antes enunciados. El embarazo y la lactancia producen por lo general un freno prolongado a la evolución de la enfermedad.

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