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Importancia del contacto mamá-bebé

Soy mamá de dos hijos maravillosos a los que pude amamantar gracias al constante apoyo de mi marido y gracias a mi pujante deseo de vincularme de un modo más profundo del que yo había aprendido.

Soy mamá de dos hijos maravillosos a los que pude amamantar gracias al apoyo que encontré en la Liga, gracias al constante apoyo de mi marido y gracias a mi pujante deseo de vincularme de un modo más profundo del que yo había aprendido. La lactancia fue indiscutiblemente el mejor medio para lograrlo y esto es algo que atesoro yo y mis hijos para siempre.

El tema de la piel fue siempre motivo de interés para mi; me inquietaba comprender cómo era que uno podía comunicarse y conocerse de un modo tan profundo aunque no hubiera palabras o pensamientos de por medio, como acostumbramos a hacer los adultos.

Gracias a mi profesión ( soy psicóloga ), tuve la oportunidad de observar a muchos bebés recién nacidos y seguirlos luego en la consulta pediátrica, y me detuve a observar como reaccionaban y se expresaban cuando estaban sostenidos o próximos al cuerpo de su madre y cómo lo hacían cuando estaban lejos de él sobre la camilla. No me fue muy difícil comprender la diferencia que podían percibir entre un cuerpo calentito, una piel suave que los sostiene y una superficie dura y fría.

En mi preparación para el parto escuché de Marta Martín, la presidenta de la Liga, una frase que me quedó grabada para siempre: "el upa no malcría" esto venía a redondear mis ideas y a confirmar mis percepciones - es bueno mimar sin límites, voy a poder tenerlo mucho a upa como quiero sin sentir que está mal lo que hago - pensaba entonces. A partir de ahí, con ese aval di rienda suelta a todo lo que sentía y deseaba hacer con mi bebé confiando más en mi impulso natural a estar lo mas próxima posible a ellos y disfrutar mutuamente de ese contacto tan placentero para los dos.

Desde entonces me dediqué a investigar y a profundizar sobre el tema que tanto me atraía. Me di cuenta de que el tema del contacto piel a piel era algo a lo que no se le prestaba suficiente atención y que tenía un alcance e importancia inusitados.

Si comenzamos por entender que el bebé en el útero tiene todos y cada uno de los centímetros de su piel en contacto, podemos entender una de las razones por las que va a necesitar una vez que nazca revivir estas sensaciones lo antes posible. Incluso las contracciones fueron masajes estimulantes para la piel del bebé, que al salir espera reencontrar en el cuerpo de su madre que va a funcionar como placenta externa.

Ashley Montagu, un especialista en el tema del tacto va a decir "la comunicación tactil, la proximidad cuerpo a cuerpo, deberá tener lugar tan pronto como sea posible después del nacimiento". Afortunadamente hoy en día en muchas maternidades se respeta esto permitiendo un tiempo y un espacio de intimidad para la mamá, el papá y el bebé sin intervenciones innecesarias en la primera hora de vida del niño. Esto no es, desgraciadamente lo que ocurre en la gran mayoría de las maternidades del país.

Gracias a las investigaciones de Klaus y Kennell, Bowlby y otros se pudo comprobar que en esta primer hora el bebé está alerta y sereno, más receptivo y despierto para comenzar a relacionarse con el mundo; siendo esta una excelente oportunidad para confortar al bebé recién nacido teniéndolo piel a piel con la mamá y aprovechando la ocasión para ponerlo al pecho por primera vez transmitiéndole de esta forma que este nuevo mundo al que acaba de ingresar no es algo peligroso y amenazante sino algo cálido y seguro.

Durante los primeros días mamá y bebé necesitan un contacto corporal frecuente y estrecho. Esto es una necesidad vital para ambos frente a la separación física que sufrieron. Estando piel a piel ambos comenzarán a comunicarse profundamente y a conocerse íntimamente, constituyendo una piel común que permite a la madre entrar en resonancia con las sensaciones, afectos y ritmos corporales de los dos.

El tacto es el sistema sensitivo más maduro durante los primeros mese de vida y la piel es el órgano más extenso, el más sensible y nuestro primer medio de comunicación con el exterior. Es así como al ser tocados por otra piel, la de la mamá, que le sirve de límite y de marco de contención, los bebés comenzarán a recibir múltiples y variados beneficios:

  • Su piel se coloniza con las bacterias que la madre posee en su piel previniendo así al bebé de contraer las enfermedades que tuvo la madre ya que ahora él posee esos anticuerpos.
  • A través de los poros el bebé capta todas las sensaciones; tocar y acariciar es una forma de decir "te quiero" al bebé.
  • Provee seguridad en si mismo que lo alienta a seguir creciendo y desarrollando su natural tendencia a explorar.
  • Le confiere un sentimiento gratificante de confianza en el mundo.
  • En los bebés prematuros se observa un mejor aumento de peso, mayor actividad motora y una mayor capacidad para enfrentar situaciones de stress.
  • Experimentan un mayor desarrollo mental y su sistema nervioso madura más rápidamente.
  • Estudios demostraron que el tiempo de llanto es menor en los bebés que están más tiempo en brazos de sus padres.
  • La madre aprende a decodificar en forma más fina las necesidades de su bebé.
  • Al entretejerse piel a piel con la mamá el bebé recibe nutrientes afectivos que le permitirán crecer sano y feliz.
  • Los aprendizajes que se llevan a cabo durante la gestación externa se asientan en su mayoría en la piel que va a conservar la memoria de todo lo vivido. 

En la piel está la base primordial del psiquismo humano más profundo y en el contacto la forma más sencilla de llegar a lo interior del otro. Esto que han estudiado tantos especialistas, las madres lo sabemos hacer de un modo intuitivo y accedemos a este nivel de comunicación tan profundo a través de las caricias. Al tejerse piel a piel el niño aprenderá a integrar el amor sintiendo:

"me han amado por eso soy digno de amor,
el mundo es algo bueno en lo que se puede confiar
y yo me siento bien, puedo dar y recibir".
 

Crianza, familia y educación Lactancia