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Juegos de estimulación para 2 años

Los nenes de esta edad tienen “pilas” inagotables y, a veces, no sabés qué proponerle para responder a su demanda. Sin embargo, hay muchas opciones para estimularlos.. Poné en práctica algunas de las ideas que te sugerimos para divertirse juntos.

Los padres solemos preocuparnos pensando qué regalarle a nuestro hijo pequeño y, después de elegir un juguete costoso, él se entusiasma con la caja. De la misma manera, a veces queremos proponerle actividades complejas cuando lo mejor que podemos brindarle es nuestra disponibilidad: poner “la cola en el piso” y apagar el celular es suficiente para atraer la atención y, en la mayoría de los casos, los mismos niños traen la propuesta de juego.

De todas formas, para las mamás y los papás que quieren “sacar algo de la galera”, aquí van algunas ideas para jugar y estimular a los pequeños de dos años:

  • A esta edad es muy importante ofrecerle objetos para hacer construcciones –lo que les permite experimentar en la tridimensión- y ensayar cuestiones de equilibrio y resistencia. Construir y destruir les fascina y comparten su alegría con el que está a su lado. Además de grandes cubos, tubos de cartón rígido y cajas forradas, una vez cumplidos los dos años podés incentivar a tu hijo a trabajar su motricidad fina (los movimientos precisos y controlados que irá logrando en la medida que vaya madurando) con objetos más pequeños para hacer mini-construcciones (siempre cuidando que no sean tan pequeños como para que haya peligro de que se los trague): podés usar cubos más pequeños y también comprar caños de PVC en la ferretería, cortarlos de distintos tamaños y decorarlos con cinta aisladora de distintos colores para armar “puentes”.
  • Y para seguir divirtiéndose juntos y practicando la “pinza” con el dedo gordo y el índice (que le servirá, más adelante, para tomar bien el lápiz y poder escribir), podés fabricar un tapiz: en un rectángulo grande de pañolenci y usando retazos armá un paisaje en el que algunas partes se peguen y despeguen gracias al velcro, o donde haya una soga y ropita para colgar con broches, bolsillos para guardar, ventanas que se cierren y se abran, autitos que se puedan colocar en distinta posición en una ruta, etc.
  • Sacar algunos utensilios de la cocina y sentarse a “cocinar” en el suelo o en una mesita a la altura de tu hijo va a ser suficiente para tentarlo con las cucharas de madera, las ensaladeras y alguna cacerolita.
  • Si tenés un patio, terraza o jardín y hace calorcito, dejalo desnudo y poné la manguera en sus manos. Una palangana y algún “barquito” te asegurarán un buen rato de diversión y frescura. Bañar muñecos y lavar autos también es muy atractivo para los más chiquitos.
  • Armá una “carpa” al aire libre o en el living: alcanza con una tela, broches y las sillas del comedor. Invitá a tu hijo a esconderse, llevar juguetes y divertirse dentro de esa casita de fantasía.
  • Poner música y bailar, cantar con él y estimularlo para que repita un aplauso, una palabra, un “pum” cuando el personaje, por ejemplo, se cae. Para esto también son útiles y atractivos los títeres: de dedo, de media, de varilla, a los chicos les encantan en todas sus formas y disfrutan tanto de verlos en manos de otro como de manipularlos por sí mismos.
  • Si la temperatura no da para estar afuera, calentar el baño, ponerse la malla y meterse juntos en la bañadera es una idea divertida que puede superarse a sí misma si podemos robarle la espuma de afeitar a papá y llenar pequeños bol, revolver y trasvasar (pasar líquidos de un envase a otro). Esto último ayuda mucho a los niños para ir trabajando el control de esfínteres.
  • Una hoja grande y crayones gordos puede ser irresistible: sentate a dibujar con tu hijo y “conversen” sobre lo que dibujan. Después, podés pegar el mural en su cuarto.


En definitiva, lo importante no es el “qué” a la hora de compartir un rato con tu hijo, sino el “cómo”: atenta a él, a sus propuestas y deseos y desenchufada del mundo por un rato. Si te cuesta hacerlo, podés tratar de analizar cuáles son los obstáculos para hacer modificaciones, porque el juguete es lo de menos cuando mamá o papá se ponen a disposición.

Bebés Estimulación temprana y desarrollo