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La masturbación en la pubertad y la adolescencia

Alrededor de los 10 años un niño se convierte en preadolescente y comienza a transitar cambios en su cuerpo. Junto a estos cambios, se da un rebrote de la masturbación, acompañada de los cambios hormonales que se dan con el crecimiento.

Alrededor de los 10 años un niño se convierte en preadolescente y comienza a transitar cambios en su cuerpo: crece el vello, cambia la voz y aparecen las poluciones nocturnas en los varones. En las nenas crecen las mamas, se ensancha las caderas y aparece la primera menstruación. También cambia el tamaño de los genitales y crece el vello púbico.

Junto a estos cambios, en la pubertad se da un rebrote de la masturbación, acompañada de los cambios hormonales que se dan con el crecimiento.

En este momento la masturbación es auto exploratoria, los chicos necesitan explorar sus órganos sexuales que están cambiando y van redescubriendo las sensaciones que estos producen y que ya conocían desde su infancia. En la pubertad la masturbación se produce mediante la manipulación de los genitales, que conducirá a lograr eyaculaciones en el varón y secreciones vaginales en la mujer culminando en el orgasmo.

En la adolescencia los cambios corporales que se iniciaron en la pubertad se acompañan de un aumento del deseo sexual y suelen comenzar las relaciones sexuales.

La masturbación cumple en los adolescentes funciones importantes como aliviar la tensión sexual y como forma de conocimiento de su propio cuerpo, de esta forma se dan placer y a la vez se conocen, lo cual es importante para cuando accedan a la sexualidad con otra persona.
 

En la adolescencia la masturbación suele ir acompañada de fantasías o imágenes eróticas. Las fantasías sexuales son frecuentes en la adolescencia, muchas veces acompañan la masturbación, ayudan al aumento de la excitación y con ella a la llegada del orgasmo.
Con respecto a la frecuencia, esto tiene que ver con cada chico en particular, hay algunos que se masturban todos los días y otros nunca se masturban o sólo lo hacen ocasionalmente. Si observamos que nuestro hijo no puede parar de masturbarse, que lo hace públicamente, volviéndose un acto compulsivo es necesario consultar a un profesional.

Algunos mitos


A la masturbación se le atribuyeron a lo largo del tiempo una cantidad de efectos nocivos que no son ciertos:  la masturbación no produce granitos, no causa locura, no altera permanentemente los genitales, no se gastan los espermatozoides, no crecen pelos en las manos ni salen verrugas. No es malo masturbarse y no produce daño alguno.

 

Cómo abordar este tema con nuestros hijos 


Nuestros hijos tienen que crecer sabiendo que la masturbación es normal, tanto en los hombres como en las mujeres. Muchos chicos ya la habrán experimentado en la infancia y la actitud que hayan adoptado los padres en ese momento influirá en el momento actual. Si los reprimimos o se lo prohibimos, seguramente lo harán con miedo y culpa y esto influirá negativamente en su sexualidad.

Debemos intervenir si fuera necesario, aclarando que es un acto privado, que no se hace en público, que se hace en soledad o con su pareja.

Junto a los cambios antes mencionados aparece en los adolescentes la necesidad de mayor privacidad, de ser más independientes, de diferenciarse de los padres. Tenemos que hablar dejando atrás los tabúes, pero siempre respetando la necesidad de privacidad y el pudor de nuestros hijos.

Si la masturbación de nuestro hijo o la idea de que pueda hacerlo nos angustia, nos resulta intolerable o nos preocupa mucho, tendríamos que poder empezar a preguntarnos qué nos pasa con nuestra propia sexualidad, qué nos genera en lo personal de cada uno que nuestro hijo se toque, disfrute y tenga una sexualidad activa.

Podemos pedir ayuda si es necesario ya que muchas veces la sexualidad de nuestros hijos nos moviliza y nos confronta con nuestros propios temores, frustraciones o situaciones traumáticas de nuestra sexualidad.

 

Asesoró Lic. M. Paula Gerardi, Psicóloga infantil 

Adolescentes Desarrollo y crecimiento Psicologia, educación y familia