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La primera menstruación: Hito fundamental en el camino hacia la femeneidad

En las chicas la aparición la primera menstruación, resulta un hecho muy significativo que introduce a la joven en una nueva etapa: la de la vida fértil que abarcará muchos años de su vida. Y puede generar diferentes sentimientos en la adolescente.

Con la llegada de la pubertad surgen en las niñas una serie de cambios y transformaciones que encontrarán su punto de partida en el cuerpo. Un cuerpo que muda, que cambia de aspecto, de forma. Estos cambios generan un fuerte impacto tanto a nivel biológico como emocional.

La maduración biológica, la adquisición de la capacidad de procrear es el logro por excelencia de la pubertad.

En las chicas la aparición de la menarca, la primera menstruación, resulta un hecho muy significativo que introduce a la joven en una nueva etapa: la de la vida fértil que abarcará muchos años de su vida. La primera sangre menstrual puede generar en la joven diferentes sentimientos que se  van a vivenciar según la historia personal y como se haya construído y transmitido la sexualidad en cada familia. Los cambios físicos que acompañan la menarca suelen producir angustia, por ejemplo, lloran sin saber por que, no se quieren bañar, suele aparecer cierta torpeza en el manejo del cuerpo. Muchas veces les resulta difícil poner en palabras lo que les está sucediendo, de ahí la importancia de la transmisión de la vivencia que la madre u otras mujeres puedan hacer al respecto en un vínculo de confianza y afecto.

También hay que destacar el marco social y cultural donde esto ocurre para ver el significado que se le otorgará.

Sabemos que en algunos pueblos primitivos la mujer era considerada tabú durante el período menstrual, y la menarca  tenía como significado separar a la niña de  sus padres especialmente de su madre. La mujer debía apartarse del hogar y realizar ciertos rituales.

En nuestra sociedad y cultura a pesar de haber derribado muchos prejuicios, la menstruación aún sigue teniendo algo de misterioso, oculto y vergonzoso. La joven suele vivirlo en un marco de intimidad y es un hecho que se transmite “entre mujeres”, donde generalmente intervienen abuelas, madres, tías, primas, amigas. La transmisión no solamente es oral sino también vivencial. Las niñas ven a sus madres, hermanas, amigas como celebran este hecho o bien como lo viven con angustía o padecimiento. Casi siempre se trata de un acontecimiento privado e íntimo que pertenece a la profundidad del cuerpo femenino.

Con respecto a la expresión  oral, existen diferentes modos de nombrar cuando a una niña le viene la menstruación: “se hizo señorita”, “ le vino”, “ la regla”, “el período”, “está sonada”, “está indispuesta”, “está enferma” son todas formas de nombrarla que se han ido inscribiendo en el imaginario colectivo. Junto a ello también existen mitos o creencias, que se transmiten como si fueran reales, como por ejemplo prohibiciones o prescripciones para cuando la mujer está menstruando por ej. no hay que lavarse la cabeza, no hay que bañarse, no se puede hacer gimnasia, se le atribuye el poder de agriar el vino y de cortar la leche, no debe mantener relaciones sexuales etc.

Con la aparición de la menarca la joven adquiere la capacidad reproductiva, lo que hasta ahora se jugaba en la fantasía, la posibilidad de procrear, ahora puede ocurrir realmente. Lo cual entraña un serio riesgo en la adolescencia. Como señala F. Dolto, la adolescente juega a ser mujer, quiere corroborar que puede engendrar un hijo, corriendo permanentemente el riesgo. Así ocurren frecuentemente los olvidos o el mal uso de los métodos anticonceptivos. El desarrollo fisiológico con la consecuente capacidad de procrear les permite lo que aún no les brinda la maduración emocional y la preparación social para convertirse en madres. Hablamos de un crecimiento asincrónico al respecto.

La primera menstruación produce un fuerte impacto en el seno familiar. Los padres comienzan a ver a la niña devenida mujer con otros ojos. Aparecen las preocupaciones en torno a la sexualidad, la posibilidad de la primera relación sexual, las enfermedades, el temor a un embarazo. En la madre pueden darse situaciones de rivalidad y competencia donde se pone de manifiesto la dificultad de tolerar el envejecimiento propio o bien la aceptación del crecimiento de la hija.

Es importante saber que la menstruación, para la joven, tiene como significado inconsciente la corroboración del buen funcionamiento de su aparato genital, y los cambios que se producen en su cuerpo dejan huellas en su historia y su identidad femenina.

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