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Las fuentes de energía para rendir más

La vida cotidiana plantea exigencias que producen desgaste en el organismo: el trabajo, la casa, los hijos y hasta las actividades sociales y del tiempo libre suelen demandar esfuerzos. Aquí, los tips básicos para no quedarse sin aliento a mitad del día.

Cuando el lunes a la tarde la sensación de agotamiento es fuerte y todavía queda toda la semana por delante, hay que pensar qué es lo que está provocando esa falta de energía: en primer lugar, un chequeo médico completo para descartar anemia y cualquier otra patología, es fundamental.

Si del chequeo no surge la causa del cansancio, habrá que revisar el estilo de vida y reorganizar las actividades de modo tal que queden tiempos de descanso durante el día. Después, hacerse una a una las siguientes preguntas:

  • ¿Me alimento sanamente?
  • ¿Estoy excedido de peso? 
  • ¿Duermo la cantidad de horas necesarias? 
  • ¿Sufro insomnio o tengo dificultades para descansar, aunque pase ocho horas en la cama? 
  • ¿Encuentro momentos de descanso a lo largo del día? 
  • ¿Practico actividad física? 
  • ¿Estoy atravesando alguna crisis personal que necesite de la ayuda de un profesional? (Atención: los estados de tipo depresivo disminuye drásticamente los niveles de energía)
  • ¿Encuentro momentos para disfrutar con mi familia y con mis amigos? 
  • ¿Paso algo de tiempo al aire libre, aunque sea los fines de semana?

Cuando la energía falta, muchas personas recurren a los suplementos vitamínicos, pero es fundamental tener en cuenta que, aunque sean de venta libre, no deberían consumirse sin la autorización del médico y que no son necesarios cuando la persona es sana y lleva una alimentación balanceada.

Algunos de los casos en los que sí se recomiendan complementos nutricionales son:

  • Para los deportistas de alta competición
  • Para las embarazadas (los obstetras recomiendan tomar ácido fólico y complementos de hierro) 
  • Para las personas que toman medicamentos habitualmente (algunas drogas que se recetan para tratar determinadas enfermedades impiden que el organismo absorba correctamente algunos nutrientes, por lo que se hace necesario incorporarlos en forma de complementos) 
  • Para quienes siguen dietas de muy bajas calorías (los planes para adelgazar conocidos como VLC –very low calorie-, que aportan sólo unas 600 calorías diarias, deben complementarse con multivitamínicos y magnesio) 
  • Para las mujeres que transitan la menopausia (en algunos casos los médicos recomiendan suplementos a base de soja para combatir los típicos “calores” de esta etapa y complementos que aporten calcio. Los hombres de mayor edad también necesitan más calcio) 
  • Para los vegetarianos  (especialmente para los veganos, que no consumen ningún producto de origen animal, se les aconseja tomar vitamina B12, calcio y hierro)

Las terapias naturales y la medicina alternativa también tienen qué ofrecerles a quienes quieren tener más energía:

Las terapias energéticas que se basan en el masaje, el sonido (con cuencos tibetanos, por ejemplo), las piedras y la aromaterapia, ayudan a reequilibrar la energía.

El yoga, el tai-chi-chuan, la acupuntura y las distintas disciplinas orientales –incluso la meditación- suelen ser muy beneficiosas para las personas estresadas y agotadas que necesitan recuperar la energía y rendir más. 

El ginseng, que es rico en componentes nutritivos y minerales, puede incorporarse como tisana o en forma de extracto o píldora en las dietéticas. Las semillas de guaraná y el té de jengibre también suelen recomendarse en estos casos. Con las llamadas “bebidas energizantes” hay que tener cuidado porque suelen tener altos niveles de cafeína que excitan pero no energizan.

Para tener en cuenta al planear las comidas, los alimentos que proveen energía para realizar distintas actividades físicas (caminar, correr, hacer deportes, etc.) son las pastas, el arroz, la miel, los aceites, las frutas secas (almendras, nueces, castañas, etc.) y frutas pasas (uvas, ciruelas, higos, etc.). Los alimentos que permiten formar los tejidos son la leche y todos sus derivados, las carnes rojas y blancas, los huevos y las legumbres (garbanzos, lentejas, porotos, etc.). Y los alimentos reguladores, que proveen los nutrientes necesarios para que los energéticos y formadores se complementen y mantengan el cuerpo funcionando son las frutas, las verduras, las hortalizas y el agua.

La alimentación, rica en productos naturales, crudos y –de ser posible- orgánicos, así como un desayuno energético preparado con granola (mezcla de cereales tostados con miel, almendras y coco) que se puede combinar con leche descremada o de soja es una muy buena manera de empezar el día. Saltearse comidas –principalmente el desayuno- y abusar de las golosinas, el café o el alcohol, son hábitos que hay que desterrar si la idea es rendir más y mejor.