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Recomendaciones para reducir el riesgo de muerte súbita y asfixia en el bebé

Si bien no es posible prevenir el Síndrome de Muerte Súbita del Lactante, y aún se desconocen sus causas, hay recomendaciones que reducen las posibilidades de que el bebé lo padezca.

Con el objetivo de reducir el riesgo de asfixia y muerte súbita del bebé, o “muerte en cuna”, la Academia Americana de Pediatría (AAP) anunció nuevas recomendaciones que promueven el contacto piel con piel entre el bebé recién nacido y su mamá, entre otras sugerencias que se suman a las difundidas a lo largo de estos años y tras investigaciones constantes.

El Síndrome de Muerte Súbita del Lactante (SMSL), es un diagnóstico al que se arriba cuando un bebé menor de un año fallece repentinamente por causas que no se pueden determinar, incluso luego de haber realizado una exhaustiva investigación médica y legal que incluya una autopsia, la revisión de la historia clínica del bebé, etc.

Si bien no es posible prevenirlo, y aún se desconocen las causas de este síndrome, hay recomendaciones que reducen las posibilidades de que el bebé lo padezca.

 

Recomendaciones para el sueño seguro del bebé

 

  • Hasta que el bebé cumpla su primer año, hay que acostarlo sobre su espalda (boca arriba) al dormir, tanto por las noches como en sus siestas diurnas. Una vez que aprende a darse vuelta solo o a ponerse de costado, hay que seguir acostándolo boca arriba, pero no hace falta volver a colocarlo en esa posición si se voltea mientras duerme. Sin embargo, es importante que no haya cerca mantas, almohadas, juguetes de peluche o protectores para cuna que puedan bloquear el flujo de aire si el bebé se voltea sobre ellos.
  • Ni bien nacen, los bebés deben ser colocados piel con piel con su madre tan pronto como sea posible, por lo menos durante la primera hora. Luego, o cuando la madre deba dormir, los bebés deben ser colocados boca arriba en un moisés. 
  • Aunque algunos bebés prematuros necesiten estar boca abajo temporalmente en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI), debido a problemas respiratorios, deben ser colocados boca arriba una vez que se hayan resuelto estas dificultades, de manera que se vayan adaptando a esta posición antes de salir del hospital.
  • Si el bebé se duerme en el asiento de seguridad del auto, cochecito, hamaca para bebés o portabebés, cambiarlo ni bien sea posible a su cuna o a una superficie firme y segura. No acostarlo en sillones, sofás u otras superficies mullidas. 
  • No debe haber nada en la cuna o donde duerma el bebé, excepto el bebé. Es decir que hay que evitar almohadas, juguetes, almohadones, frazadas, acolchados, etc. protectores de cuna (chichoneras) o productos similares que se sujetan en las barandas de la cuna o a los lados.
  • El colchón o la superficie donde duerma el bebé debe ser firme, es decir que no debe hundirse cuando el bebé está sobre ella. 
  • El bebé debe dormir en la habitación de sus padres durante los primeros 6 meses, y aún mejor durante el primer año, en una cuna cerca de la cama grande, desde donde su madre pueda verlo. Compartir la habitación hace más fácil alimentar, tranquilizar y cuidar al bebé, además de que puede reducir el riesgo del SMSL hasta un 50 por ciento y de que es mucho más seguro que compartir la cama.
  • Llevar al bebé a la cama de sus padres solo para alimentarlo o tranquilizarlo y luego acostarlo boca arriba en su cuna. Si hay posibilidades de quedarse dormida con el bebé en la cama, comprobar que no haya almohadas, sábanas, mantas o cualquier objeto que pueda cubrir la cara, cabeza o cuello del bebé o que pueda calentarlo demasiado, y llevarlo a su cuna ni bien sea posible.
  • Compartir la cama no es recomendable y hay ciertas situaciones que lo hacen incluso más peligroso. Por ende, no hay que compartir la cama con el bebé en ningún caso y menos aún si:
    • El bebé es menor de 4 meses de edad.
    • Nació prematuro o con bajo peso.
    • Cualquier persona que duerme en la cama es fumadora (aunque no fume en la cama).
    • La madre del bebé fumó durante el embarazo.
    • La mamá tomó medicamentos o fármacos que le dificultan despertarse o tomó alguna bebida alcohólica.
    • La superficie es blanda o se hunde (como un colchón viejo, un sofá, una cama de agua, etc.)
    • En la cama hay prendas que puedan tapar al bebé como almohadas o mantas.
    • Es posible envolver al bebé, pero hay que tener ciertos cuidados: no envolverlo de manera muy apretada o que dificulte su respiración o los movimientos de sus caderas. Cuando el bebé comienza a tratar de voltearse, dejar de envolverlo en mantas.
  • Ofrecerle el chupete durante la siesta o a la noche. Esto ayuda a reducir el riesgo de SMSL. Si el bebé toma el pecho, esperar hasta que el proceso de lactancia se haya establecido antes de ofrecerle un chupete, algo que por lo general toma de 2 a 3 semanas después del parto. Si no toma el pecho se le puede ofrecer el chupete ya desde que nace. Si no le gusta el chupete, probar más adelante, pero no hace falta obligarlo a que lo use ni volver a colocar el chupete si se le cae mientras duerme.

  • Colocarlo sobre su estómago todos los días un ratito mientras está despierto, siempre bajo la supervisión de un adulto. Esto ayuda al desarrollo motor del bebé y previene el síndrome de la cabeza plana o plagiocefalia.
  • No creer en las promesas de productos que aseguran "prevenir el SMSL". No existe ninguna forma o producto que pueda prevenir el SMSL. Los productos como almohadones o almohadas para colocar al bebé en alguna posición en particular, entre otros que dicen ayudar a dormir al bebé no han sido evaluados como para determinar su seguridad y eficacia. La Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos, los Centros para la Prevención y Control de Enfermedades, la AAP y otras organizaciones advierten contra el uso estos productos por el daño que pueden causar a los bebés.
  • No confiar en monitores para el corazón o la respiración para reducir el riesgo de SMSL. Hablar con el pediatra si hay alguna duda al respecto.
  • En cuanto a las cunas colecho o adyacentes, la AAP no puede pronunciarse a favor o en contra de estos productos debido a que aún no existen estudios que hayan evaluado su efecto en el SMSL o si al usarlos aumentan el riesgo de lesión o muerte por asfixia/estrangulamiento.
  • Ver recomendaciones para reducir el riesgo de muerte súbita desde el embarazo.


Fuente: Academia Americana de Pediatría (AAP)

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