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Sexo anal: las preguntas más frecuentes

La penetración anal es un tema de consulta frecuente. Para muchas mujeres sigue siendo tabú y para muchos hombres, una fantasía. ¿Qué hay que saber sobre esta práctica tan antigua?

La penetración anal es una de las fantasías más comunes de los hombres, un acto placentero para algunas mujeres y una opción cuasi contra natura para otras, que lo rechazan por asco. El miedo al dolor es otra de las razones que explica este rechazo por parte de algunas mujeres.

Más allá de lo que signifique para cada uno, es una opción en la sexualidad de muchas parejas y una manera de sentir y dar placer.


¿Qué cuidados hay que tener para un sexo anal seguro?
Lo primero que hay que tener en cuenta es que el riesgo de transmisión del VIH (y otras infecciones sexuales transmisibles) es más alto que durante la penetración vaginal. La mucosa anal es más frágil que la mucosa vaginal y por esta razón el contacto con la sangre puede ser más fácil. Por eso, el uso de un preservativo es fundamental para reducir al mínimo las posibilidades de contagio.

Otro de los riesgos de la penetración anal es transmitir infecciones al pene o a la vagina por entrar en contacto con microorganismos (parásitos y bacterias) presentes en el recto. Esto puede provocar infecciones como uretritis, vaginitis, etc., que son curables pero muy molestas. Y en estos casos el papel del preservativo también es fundamental.

Por otro lado, se impone la necesidad de una limpieza más cuidada: higienizar la zona del pene luego de una penetración anal, así como también evitar la penetración vaginal luego del sexo anal si no se higienizó y se cambió el preservativo previamente.  Si es posible, también se recomienda ir al baño antes para evacuar las heces.

Por estas razones, es importante conversar con el compañero para que ambos estén preparados de antemano, porque la penetración anal, además de mayores cuidados, necesita más dulzura y delicadeza que la penetración vaginal para evitar el dolor o el desgarramiento del esfínter anal en caso de penetración brutal o forzada.

¿Cuáles son las mejores posiciones para una penetración anal?
Las dos mejores posiciones para una penetración anal son: la mujer de rodillas con la cabeza y los brazos encima de una almohada, o acostada boca arriba con las nalgas y las piernas subidas hacia el vientre.

¿Cómo preparar la zona para lograr mayor placer?
Antes de la penetración es recomendable acariciar mucho el ano y masajearlo con el dedo para dilatar el esfínter anal.

Después de estas caricias, es aconsejable introducir un dedo, despacio, algunos centímetros, parando si la compañera siente dolor. Es aconsejable que el dedo esté untado con un gel lubricante. Y sobre todo hay que estar a la escucha de la pareja, ser suave y no brusco; no dejar de mover el dedo y hacer unos cuantos movimientos de vaivén.

¿Cómo conseguir correctamente una penetración anal?
Cuando la pareja se sienta lista para la penetración, hay que colocarse un preservativo y poner un poco de gel en el ano y sobre el pene. La penetración debe realizarse lentamente y parando si se siente dolor. En este caso, la pareja debe respirar y relajarse para que la zona también se relaje. Si el dolor es demasiado intenso, retirarse y esperar unos minutos para volver a empezar. En caso de que el dolor persista, lo mejor es no volver a intentarlo. Y si todo sale bien, continuar con movimientos suaves, disfrutando junto a la pareja.

Luego hay que retirar lentamente el pene. Se recomienda limpiarlo y limpiar la zona anal y nunca penetrar por vía vaginal después de una penetración anal si no se ha limpiado bien el pene ya que esto puede generar infecciones (después de una penetración vaginal sí se puede hacer una penetración anal sin necesidad de limpiarse).

Si un hombre siente placer ante la estimulación anal ¿significa que es homosexual?
Creer que la sensación de placer sentida por un hombre ante la estimulación anal implica necesariamente deseos homosexuales, es como equiparar la estimulación anal a homosexualidad. No a todos los homosexuales los excita la estimulación anal, de hecho, en la cultura occidental las prácticas sexuales más frecuentes entre homosexuales son la masturbación en pareja y el sexo oral.

La homosexualidad se relaciona con la orientación del deseo sexual, no con una práctica sexual en particular. Es decir que tiene que ver con que una persona sienta atracción sexual predominantemente orientada al sexo masculino o al femenino, aspecto que abarca un concepto mucho más amplio que la estimulación anal.

Para tener una idea, en los hombres, la próstata, que está ubicada en la pared anterior del recto, puede ser una fuente de placer cuando se estimula con un dedo o un objeto. Muchos de ellos disfrutan de las caricias en esa zona durante los juegos heterosexuales y esto no tiene por qué indicar deseos homosexuales reprimidos.
 

Asesoró: Lic. Diana M. Resnicoff
Psicóloga clínica. Sexóloga clínica.
 

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