Dejando los pañales, los berrinches, dormir con los padres, los limites, el jardín de infantes, llega un hermanito
“Me lo dijo la maestra”
por Alejandra Libenson
La elección de un jardín para un hijo no es del todo fácil. En realidad, lo que sucede es que es la primera vez para ambos, él y ustedes, que deberán adaptarse a un cambio.
Acostumbrados a su casa, sus rutinas, cuidados inmediatos sin tener que compartir ni cariño ni atención, van a pasar a un espacio desconocido. ¿Complicado planteado así? Pero es todo lo contrario. Este proceso es totalmente enriquecedor para el niño.
Lo importante es no saltear etapas; que se elija una escuela de confianza y que la incorporación sea progresiva: la adaptación se hace poco a poco. No hay recetas mágicas ni hay que convertirse en una experta pedagoga para poder elejir el jardín de infantes más apropiado. Basta tener sentido común y ser un buen observador.
Es importante que se conozca previamente el lugar, y no sólo las instalaciones sino su funcionamiento cotidiano. Además, se debe mantener una charla con la futura maestra, para hablar temas de alimentación, higiene, limites, siesta, cuidados, etc.
Una buena institución en general debería:
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Elegir el primer jardín es muy importante. Sobre todo ver que sea un lugar serio, con mucho cuidado por la higiene. Es una etapa para privilegiar la calidez humana por sobre todas las cosas. ¡Y a no desesperar si la etapa de adaptación se extiende! Cada niño tiene sus tiempos y sólo hay que tener un poco de paciencia. Un beso! Thelma, Mamá Pampers