Consejos sobre lactancia materna: dudas, complicaciones, secretos y tips de otras madres que están amamantando.

Destete
A medida que pasan los años, cada vez las mamás vienen con bebés más grandes para ser destetados, esto es índice de una mayor conciencia respecto al destete natural, el amamantamiento prolongado, y es expresión de una lactancia exitosa.
Tanto OMS como UNICEF hablan de una lactancia exclusiva hasta los 6 meses y un destete que vaya más allá de los 2 años de la vida del bebé.
Es así que las madres plantean una dificultad: es más fácil destetar a un bebé que no habla que a otro más grande que sabe expresar sus opiniones. Pero que sea más fácil destetarlo para la madre no significa que también lo sea para el niño.
¿Cómo se las arregla para comunicarnos que el motivo de su llanto es su necesidad de ser amamantado? Sobre todo cuando el pecho empieza a tener una importancia más significativa para él como un objeto que sosiega y calma.
"El repentino y prematuramente quitarle al niño la experiencia emocional más satisfactoria que haya conocido lleva a una angustia significativa tanto inmediatamente como a largo plazo, tal destete precoz considera la lactancia sólo como una fuente de leche y deja de comprender su significado como medio de consuelo, placer, y comunicación para la madre y el hijo." (Waletzky, 1979).
Mitos
A veces la lactancia prolongada es vista erróneamente como la instauración de un vínculo patológico entre la mamá y el bebé, pero la patología no es algo que está relacionado con el tiempo de amamantamiento, sino con todas las otras cosas que están involucradas en la interacción madre- hijo con teta o sin teta. En realidad "es el destete temprano forzado el que puede estorbar el desarrollo emocional e incrementar las necesidades de dependencia." (Waletzky, 1979).
Vivimos inmersos en preceptos dictados por una cultura psicoanalítica, donde las teorías de Melanie Klein persuadían a un destete precoz a los 9 meses, avalado por Sigmund Freud cuando basa en los recién nacidos la piedra angular de su teoría de la sexualidad, pero interrumpe su descripción del lactante "retirándose saciado del pecho" cuando según él "la separación se hace inevitable en cuanto aparecen los dientes" y el bebé deja de alimentarse mediante la succión.
Nuestras abuelas, pueden decirnos que los dientes no son un obstáculo para el amamantamiento así como lo están comprobando las nuevas generaciones.
Según las investigaciones de Smith (1991), muchos mamíferos primates destetan a su progenie cuando ésta desarrolla sus molares permanentes, situación que se da en los humanos entre los 5 y los 6 años de vida, edad en la que justamente alcanzamos la autonomía inmunológica.(Dettwyler, 1994).
Algunos médicos creen que la lactancia interfiere en el interés del niño por otros alimentos.
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