Dejando los pañales, los berrinches, dormir con los padres, los limites, el jardín de infantes, llega un hermanito
"La cama de papá y mamá no se comparte"
por Alejandra Libenson
Los estantes de la frutería rebosan de fibras, vitaminas, minerales y fitonutrientes. Con su enorme variedad de colores y sabores, las frutas tienen muchos efectos beneficiosos para el organismo: limpian los dientes, evitan la caries dental, regulan el tránsito intestinal y se las considera un alimento clave en la prevención del cáncer porque aportan antioxidantes capaces de eliminar los radicales libres. Además, por su baja densidad calórica y su capacidad de brindar saciedad, son un gran aliado a la hora de controlar el peso.
Sin embargo, a pesar de que se trata de un alimento fácil de consumir (sólo deben ser lavadas o peladas), hay quienes no comen ni siquiera una fruta al día. Teniendo en cuenta que la asociación “5 al día” propone consumir como mínimo cinco porciones diarias entre verduras y frutas, hay que reconocer que las costumbres alimentarias de muchas familias están lejos de alcanzar este ideal.
¿Por qué hay chicos a los que “no les gusta” la fruta? Porque no se los ha acostumbrado a consumirla y a disfrutar de sus sabores suaves y, en cambio, reciben a diario golosinas cargadas de azúcar con un sabor muy dulce que, al compararse con el de la fruta, hace que el postre más natural quede relegado.
Los bebés deben comer siempre fruta bien madura y la introducción paulatina la indica el pediatra, aunque la siguiente lista puede servir como guía general:
A partir de los 6 meses: manzana, pera y banana
A partir de los 7 meses: durazno y damasco a partir de los siete
Entre los 8 y los 9 meses: ciruelas, sandía sin semillas, uvas sin piel ni semillas, cereza sin carozo, papaya.
Entre los 9 y los 12 meses: cítricos (primero en jugos, después en trozos pequeños), mango y ananá
A partir del año: se agregan kiwi, frutilla, frambuesas, moras, melón, y ya puede consumir toda la variedad de frutas.
Si tenemos la posibilidad de elegir frutas sin agrotóxicos y recientemente cosechadas, sus beneficios se potencian al máximo. Si no, hay que tomar ciertos recaudos: lavar la fruta con jabón, enjuagarla y luego pelarla, para evitar la contaminación de la pulpa con los agroquímicos.
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A mí lo que mejor resultado me da es la ensalada de fruta, de pedacitos chicos que pueda comer fácil y de los colores más variados que encuentre!! Un beso, Thelma