Dejar el chupete y la mamadera, ya camina tu bebé?, poniendo límites, cuando empezar el jardín de infantes?, llega un hermanito,…
"La cama de papá y mamá no se comparte"
por Alejandra Libenson

La bronquiolitis es una enfermedad común respiratoria, provocada por una infección viral que afecta los bronquios mas pequeños denominados "bronquiolos", que llevan el aire a los pulmones. A medida que estas vías aéreas se inflaman, se obstruyen y se llenan de mucosidad, haciendo que al niño le cueste respirar.
Por lo general, la bronquiolitis se da en los dos primeros años de vida, con una mayor incidencia entre los 3 y los 6 meses. La concurrencia a centros para el cuidado de niños (guarderias) y la exposición al humo del cigarrillo también pueden aumentar las probabilidades de que un lactante desarrolle bronquiolitis.
La mayor parte de las veces se trata de una enfermedad leve, pero algunos lactantes enferman mas intensamente, empiezan a necesitar oxigeno y requieren internación.
Luego de curarse, los niños que han padecido bronquiolitis tienen más probabilidades de desarrollar asma en una etapa posterior de la vida, pero aún no resulta claro si la bronquiolitis provoca el asma, o si los niños que finalmente presentaran asma simplemente eran más propensos a desarrollar bronquiolitis durante la lactancia.
La bronquiolitis suele ser provocada por una infección viral, generalmente el virus sincitial respiratorio (VSR). Otros virus asociados con la bronquiolitis incluyen el virus de la gripe y el adenovirus. Las infecciones que pueden provocar bronquiolitis son contagiosas.
Los primeros síntomas de la bronquiolitis suelen ser iguales a los de un resfriado común: secreciones en la nariz y tos leve
Estos síntomas, que duran uno o dos días, son seguidos de un incremento de la tos y la aparición de un sonido sibilante (silbidos agudos al exhalar).
En algunos casos, se desarrollan gradualmente dificultad respiratorias más severa, marcadas por lo siguiente: con respiración poco profunda, rápida (60 a 80 veces por minuto), latidos cardíacos acelerados, hundimiento del cuello y el tórax con cada respiración, conocido como "retracciones" o "tiraje", aleteo de las fosas nasales, irritabilidad, con dificultad para comer y/o dormir.
Suele durar aproximadamente 7 días, pero algunas veces la tos y el moco pueden continuar durante semanas. Por lo general, la enfermedad llega a su pico en el segundo o tercer día después de que el niño comienza a toser y después desaparece en forma gradual.
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