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por Lic. Gabriel Federico

El papanicolau es un estudio que garantiza el diagnóstico precoz de varias enfermedades. Conocido familiarmente como “Pap”, este método para la detección precoz del cáncer de cuello del útero, fue descrito por el médico griego Georges Papanicolaou en 1943.
Es un procedimiento muy sencillo que permite diagnosticar varios procesos que pueden estar ocurriendo en el cuello del útero de la mujer, además del cáncer: algunas infecciones vaginales comunes (hongos, parásitos, algunas bacterias), la infección por el virus del papiloma humano (HPV, que con el tiempo puede desarrollar el cáncer) y el propio cáncer de cuello, en estadios muy tempranos.
La mayoría de las mujeres que tienen acceso a los servicios de salud y que son cuidadosas y siguen los consejos de sus médicos comienzan a hacerse el Pap cuando inician las relaciones sexuales o cuando cumplen los 30 años. Pero, a pesar de ser un estudio muy común, pocas lo conocen en profundidad.
“El cáncer de cuello se diagnostica con los dedos” decían los detractores de Papanicolaou, aludiendo a que cuando el médico hace un examen vaginal y toca el cuello con determinadas características, se está en presencia de un cáncer, pero….avanzado y ya es tarde para cualquier tipo de terapéutica exitosa
En eso reside precisamente la mayor virtud de este procedimiento: permite hacer un diagnóstico de lesiones que aún no son cáncer o lo son, pero muy iniciales. El cáncer de cuello tiene como característica que transcurre mucho tiempo (años) entre la lesión que puede llegar a ser maligna y el momento en que se transforma en maligna.
Por eso, si una mujer realiza un Papanicolaou anual desde el inicio de sus relaciones sexuales, tiene casi la garantía total de un diagnóstico muy temprano, que permitirá una terapéutica definitiva con tratamientos muy poco agresivos: tanto que, mujeres jóvenes que han tenido un cáncer de cuello que fue diagnosticado precozmente y tratado, después pudieron tener hijos sin inconvenientes.
Si una mujer no ha tenido relaciones sexuales, debe comenzar a hacerse el Pap, de todas formas, a partir de los 30; cuando la mujer es virgen se utiliza una técnica especial adecuada a esta circunstancia: en lugar del espéculo se utiliza un hisopo igual al que se usa con las nenas cuando es necesario realizar un cultivo de flujo. De ese modo no se pierde la virginidad.
La frecuencia con la que se realiza, como dijimos, es anual, salvo que el profesional juzgue necesario hacer controles más seguidos por alguna razón.
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