Consejos sobre lactancia materna: dudas, complicaciones, secretos y tips de otras madres que están amamantando.
¿Qué es el puerperio?
por Alejandra Libenson

La maternidad es uno de los hechos de la vida que plenifica nuestro ser de mujer. Nuestro rol maternal, viene a completar en una máxima expresión de plenitud del ser femenino por excelencia. Integrando así nuestra realización creativa desde el plano físico, emocional y espiritual.
La lactancia sería la puesta en marcha de esa capacidad femenina, que día a día irá entretejiendo diferentes estados emocionales entre nosotras y nuestros hijos, componiendo una armoniosa melodía y una perfecta integración vincular.
La producción del calostro, que algunos llaman el oro líquido de los primeros días, va confirmando la mutua reacción amorosa, despertando en la mujer - madre, diferentes sentimientos que refuerzan ese espacio vincular, que se ve reforzado por el encuentro de la mirada fija de ambos durante la mamada y el contacto piel a piel. La madre se transforma en ese ser continente o útero externo que el bebé necesita permanentemente para su desarrollo.
Sabemos que el ser humano tiende a su realización personal en el camino del perfeccionamiento espiritual, y evidentemente, el desarrollo de la maternidad en la mujer ayuda a completarlo, siendo la lactancia la pieza primordial de esta realización.
Al hablar de vínculo, se nos representa "dos relacionándose entre sí". Esta representación tiene su origen en nuestro registro inconsciente desde que fuimos concebidos, y a través de múltiples experiencias durante nuestra gestación, infancia, adolescencia y adultez.
Primero será mamá bebé, luego mamá bebé papá y demás miembros, y así vamos incorporando las diferentes identificaciones que nos ayudan en el crecimiento de nuestra personalidad. La palabra vínculo encierra entonces toda la historia de nuestra vida en relación con los demás.
La relación vincular madre hijo es un modelo que buscará repetirse una y otra vez, proyectándose a lo largo de nuestra vida. A veces esa búsqueda es de una repetición igual a la anterior y otras, en forma opuesta.
Desde el embarazo las mujeres revivimos consciente o inconscientemente las propias experiencias vinculares con nuestra madre. De este modo comienza lo que podrá llamarse la cadena de eslabones vinculares.
La vivencia de la maternidad a través de la lactancia, puede ayudar a modificar estructuras vinculares patológicas existentes en esta madre, desde sus primeras experiencias y podrá repararlas en este juego amoroso de dar y recibir con placer a su bebé.
Sabemos que la leche materna es el alimento perfecto desde los contenidos químicos, pero hay otros componentes que completan esta perfección. La comunicación profunda que se establece piel a piel, es la que hace que se satisfagan nuestras necesidades afectivas.
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