Consejos sobre lactancia materna: dudas, complicaciones, secretos y tips de otras madres que están amamantando.

La mastitis es un proceso infeccioso de la mama que habitualmente produce dolor, rubor y calor locales, junto con reacciones generales como fiebre malestar y, a veces, náusea y vómitos. La definición actual incluye fiebre de 38,5° o más, escalofríos, síndrome gripal, malestar generalizado y una zona triangular hinchada, rosada o roja, dolorosa y caliente en el pecho.
Existen distintos tipos de mastitis (de mayor a menor frecuencia de aparición):
Mastitis intraductal
Es la más frecuente de todas. Su tratamiento médico suele ser tanto más exitoso cuanto más temprano se inicia. Consiste principalmente en lo siguiente:
Con todas estas medidas, si se inician dentro de las primeras 24 horas de presentada la mastitis, el resultado habitual es una mejoría evidente de la fiebre, la inflamación, el dolor y la retención de leche, en unas 48 horas. Sucede con cierta frecuencia que algunas mamás interrumpen por su cuenta el antibiótico antes de los 10 días, con el resultado frecuente de una recaída de la mastitis. El pecho que tuvo una mastitis puede producir por un tiempo variable una leche con elevada concentración de cloruro de sodio. Después de una mastitis se recomienda a la mamá probar el sabor de su leche de cada pecho por separado. Si el pecho que tuvo la mastitis excreta leche ostensiblemente salada, eso puede explicar el desinterés del niño para mamar de ese lado. En estos casos, hasta que el sabor de la leche del pecho en cuestión se equipare al sabor de la leche del lado sano, es conveniente dar pocos minutos del pecho "salado" y terminar de vaciarlo con extracción al concluir la mamada. Las mujeres que tienen, más de un episodio de mastitis requieren una cuidadosa evaluación médica y eventualmente psicológica.
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