Dejar el chupete y la mamadera, ya camina tu bebé?, poniendo límites, cuando empezar el jardín de infantes?, llega un hermanito,…
¿Qué es el puerperio?
por Alejandra Libenson

Para algunas, una gran tentación… Salir corriendo, aparecer en el trabajo bañadas, vestidas, sin pantuflas, sin el pijama y con perfume de mujer…
Pensar en nuestro exigente, y nunca conforme jefe, o en aquella colega que suele adueñarse de nuestras ideas, nos resulta una grata compañía, comparado con la hermosa pero solitaria tarea de los primeros meses del bebé. Parece una promesa de esparcimiento, una vuelta a la racionalidad de nuestros pensamientos; más que un trabajo, una vacación. Parece una licencia de la licencia.
Sin embargo, para muchas mujeres, o incluso para aquellas que por momentos piensan que el trabajo es un salvavidas, la vuelta se aparece como una pesadilla ya que a veces la maternidad suele despertar sentimientos que siempre estuvieron dormidos y escondidos.
Así, pese al esfuerzo y al empeño que significa criar un bebé, se esté en pareja o no, hay mujeres que descubren nuevas capacidades, o en perspectiva, revisan su relación con el empleo que tenían, la labor que realizaban, y no se imaginan volviendo al trabajar. Al contrario, les parece una pesadilla. Si este es tu caso, lo mejor es aprovechar esa oleada interior de dudas y replanteos, tomarse un tiempo y decidir realmente lo mejor para cada uno, ya que seguramente será lo mejor para todos.
Por otra parte, la maternidad se puede compatibilizar con el trabajo; de no ser así, ninguna de las millones de mujeres que trabajan tendrían hijos. Lo importante es organizarse con tiempo y contar con alguna valiosa ayuda, previa elección cuidadosa.
Para que los sentimientos de culpa no aparezcan inmediatamente, es importante preguntarse acerca de los verdaderos motivos que impulsan la vuelta al trabajo: ¿es por necesidad?; ¿es para no perder ese lugar que tanto costó conseguir?; ¿es para no defraudar a otros?
Para saber qué es realmente lo que cada mamá quiere es necesario imaginar cómo será estar lejos de su hijo; también imaginarse lejos del trabajo habitual, o imaginarse trabajando y criando al bebé, es decir, tratando de hacer bien ambas cosas.
Es hora de jugar, probar y visualizar los posibles escenarios: imaginarse alejándose del bebé paulatinamente, y observando qué dice tu cuerpo y tu alma. También conviene darse una vuelta por el trabajo a ver qué sentimientos aparecen. Es importante darle relevancia a todas las emociones que aparezcan sin minimizarlas. Por el contrario, que se maximicen, porque en definitiva tendrás que atravesar esta nueva etapa junto con tu bebé, que se verá confinado a extrañarte, a esperarte, a aprender a vivir sin tu presencia muchas horas al día.
Todo esto es posible si está sustentado por una buena coherencia en la decisión, por argumentos sólidos. Así evitarás confrontaciones, explicaciones arduas y peleas, ya que seguramente todos opinarán...
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